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sobre Cedeira
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En el extremo nororiental de la provincia de A Coruña, con la Serra da Capelada asomando al Atlántico, Cedeira conserva un pulso marinero que se nota al momento: puerto con actividad real, lonja, paseo junto al agua y un casco urbano que se hace bien a pie. Aquí el mar manda, pero el relieve también: en pocos kilómetros pasas de la arena a una costa alta de las que imponen respeto.
Qué ver en Cedeira
El puerto pesquero es un buen punto de partida. Si coincides con la vuelta de los barcos, el muelle tiene vida y entiendes rápido de qué va el pueblo.
En el centro, la iglesia parroquial de Nuestra Señora del Mar ayuda a situar la villa y su vínculo con la pesca.
Para caminar sin complicaciones, la playa de la Magdalena, pegada al casco urbano, da para un paseo largo a ras de ría. Y si te apetece cambiar de escala, los miradores hacia la Capelada abren el paisaje: el entorno de Santo André de Teixido y, muy cerca, los acantilados de Vixía Herbeira, con más de 600 metros de caída.
Qué hacer
Hay rutas de senderismo por la costa y hacia la Capelada, con tramos de vistas abiertas al Atlántico. En el agua, con mar y viento adecuados, se practica surf en Villarrube y también kayak de mar para bordear calas.
En la mesa, Cedeira se entiende por su pescado y marisco: percebes, nécoras, pulpo, merluza o rodaballo, además de arroces marineros y caldeiradas. El percebe de Cedeira tiene nombre propio en Galicia.
Fiestas y tradiciones
A mediados de julio se celebran las fiestas del Carmen, con procesión marítima. En agosto llegan las fiestas patronales de San Xosé, con verbenas y romería. La Festa do Percebe (fecha variable) gira en torno al producto estrella.
Si solo tienes 2 horas
- Vuelta por el puerto y el paseo marítimo hasta la playa de la Magdalena.
- Si el día está limpio, subida rápida a un mirador cercano hacia la Capelada para ver la costa alta.
Errores típicos
- Subir a los acantilados con el día cerrado: la niebla es frecuente y puedes quedarte sin vistas.
- Ir a la costa alta con calzado poco estable: hay viento y terreno irregular.
- Confiarse con el tiempo: incluso en verano, el aire atlántico pide una capa.