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sobre Camariñas
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En el extremo occidental de la Costa da Morte, donde el Atlántico golpea de verdad, aparece Camariñas, villa marinera de unos 5.500 habitantes conocida por el encaje de bolillos. Aquí conviven dos pulsos: el del mar (duro y cambiante) y el de las encajeras, que siguen trabajando una artesanía aprendida en casa, de generación en generación.
El puerto marca el ritmo diario y el pueblo conserva ese aire de localidad pesquera real: calles cortas, casas mirando al agua y conversaciones que todavía hablan de mareas y temporales.
Qué ver en Camariñas
El Cementerio de los Ingleses recuerda el naufragio del HMS Serpent (1890). Es un lugar sobrio, frente al mar, y se entiende rápido por qué estas costas imponen respeto.
El faro de Vilán, en su cabo, es uno de los grandes símbolos de la zona. Aunque no siempre se puede entrar, el entorno merece la visita por las vistas y por la sensación de estar en el borde de Galicia.
El puerto pesquero funciona como mirador de vida cotidiana: barcos, redes, idas y venidas. Un paseo sin prisa basta para captar el carácter del sitio.
En el centro, la iglesia parroquial de San Jorge y, sobre todo, los talleres de encaje de bolillos, donde a veces se puede ver trabajar a las encajeras y comprar piezas auténticas.
Para un baño tranquilo, están playas como Arieta o Area da Vila, siempre pendientes del estado del mar.
Qué hacer
Hay tramos de costa para caminar cerca de los acantilados, con la ruta hacia Vilán como referencia clara. Y si te interesa la cultura local, acércate a ver cómo se hace el encaje: escuchar los bolillos y ver el ritmo de manos forma parte de la visita.
En la mesa, manda la cocina marinera: marisco, pulpo y pescado de roca cuando lo hay, con preparaciones sencillas.
Fiestas y tradiciones
La Mostra de Encaixe de Camariñas se celebra habitualmente en julio. Las fiestas de San Jorge giran en torno al 23 de abril. En agosto suelen llegar las fiestas de verano, con ambiente en el puerto y verbenas.
Errores típicos
- Confiarse con el mar: en días de viento y marejada, mejor mirar desde un punto seguro y no arrimarse a rocas mojadas ni a bordes expuestos.
- Ir sin abrigo “porque es verano”: aquí el aire cambia rápido; una capa y chubasquero suelen salvar el día.
- Quedarse solo en el centro: el entorno de Vilán y la costa cercana explican Camariñas casi más que las calles del pueblo.
Información práctica
Desde A Coruña (unos 90 km), el acceso habitual es por la AC-552 hacia Carballo, enlazando con la AC-429 hasta Laxe y, desde allí, la AC-445. En días de lluvia, calzado con agarre: aquí el mar se mira cerca, pero no se subestima.