Artículo completo
sobre Rábade
Ocultar artículo Leer artículo completo
En la Terra Chá lucense, con esa horizontalidad poco habitual en Galicia, Rábade se recorre sin prisa. Es un municipio pequeño (en torno a 1.600 habitantes) y cercano a Lugo: vida tranquila, aldeas dispersas y un paisaje agrícola que marca el ritmo.
Qué ver en Rábade
- Iglesia de San Miguel de Rábade: templo parroquial sobrio. Se entiende mejor acercándose con calma y fijándose en los detalles que han ido quedando con el paso del tiempo.
- Pazo de Bóveda de Rábade: edificio señorial de propiedad privada; se aprecia desde el exterior y ayuda a leer la historia social de la zona.
- Arquitectura popular: hórreos, molinos y casas tradicionales repartidos por las aldeas. Un paseo por parroquias como Vilaestrofe o Támoga da contexto al paisaje: piedra, madera y pequeñas capillas de aldea.
- Río Ladra: atraviesa el municipio y deja tramos agradables para caminar, con orillas verdes y caminos sencillos.
Qué hacer
Rábade se presta a caminar o pedalear por carreteras y pistas locales con poco tráfico, enlazando aldeas y parando donde apetezca. Y si te apetece mezclar campo y ciudad, Lugo queda a un paso para rematar la jornada con la muralla y el casco histórico.
Si solo tienes 2 horas
- Da un paseo corto junto al río Ladra, sin complicarte: ida y vuelta por el tramo que te resulte más cómodo.
- Pásate por la iglesia de San Miguel y date una vuelta por el entorno del núcleo.
- Asómate al pazo desde fuera y termina callejeando por alguna aldea cercana para ver hórreos y casas tradicionales.
Errores típicos
- Quedarse solo en el núcleo y marcharse: las aldeas son parte del interés.
- Ir con el tiempo justo en días de lluvia: en la zona del río y caminos de tierra conviene calzado que no resbale.
- Convertirlo en una “parada rápida”: funciona mejor como paseo tranquilo o como complemento a Lugo.