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sobre Mazaricos
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Entre Santiago de Compostela y la Costa da Morte, Mazaricos es uno de esos municipios del interior coruñés donde la vida sigue marcada por las parroquias, las aldeas y el ritmo del campo. El paisaje: colinas suaves, prados, masas de eucalipto y, aquí y allá, pequeños bosques atlánticos que con la lluvia (frecuente) huelen a tierra removida.
No va de “grandes hits” monumentales, sino de detalles: cruceiros en los cruces, hórreos de piedra, casas de labranza que siguen en uso y caminos que enlazan fincas y regatos. Si vienes con tiempo, aparece esa Galicia menos posada: molinos medio escondidos, fuentes, y conversaciones de barra sin prisa.
Qué ver en Mazaricos
En el patrimonio religioso asoman restos del románico gallego. La iglesia de Santa María de Buiturón conserva elementos de los siglos XII y XIII, con una fábrica sobria y canecillos en el ábside. En Olveira, la iglesia parroquial mantiene también rasgos románicos que se aprecian mejor con calma.
El municipio está surcado por riachuelos y regatos que forman pequeñas vaguadas frescas. En otoño, robles, castaños y abedules cambian el tono del paisaje y hacen que hasta un paseo corto merezca la pena.
En aldeas como Ameixenda o Baño se lee bien la arquitectura tradicional: hórreos, corredores de madera, muros de piedra y cruceiros que siguen marcando el mapa cotidiano.
Qué hacer
Aquí manda caminar: rutas locales por pistas forestales y sendas tradicionales que enlazan aldeas y dejan ver fuentes y antiguos molinos. El cicloturismo también encaja si te gusta rodar por carreteras secundarias, con poco tráfico y repechos moderados.
En la mesa, producto de la zona: vacuno, lácteos y cocina de pota. Cocido, lacón con grelos, filloas o roscas caseras aparecen con frecuencia, junto a huerta y patata del país.
Mejor época
- Otoño: buenos colores y paseos agradecidos, con castaños y robles en su mejor momento.
- Primavera: el campo va fuerte y el verde está en su punto.
- Si encadenas días de lluvia, cuenta con caminos más blandos y alguna senda embarrada: planifica recorridos cortos y con buen calzado.
Errores típicos
- Ajustar demasiado el itinerario: las carreteras comarcales piden calma y las distancias engañan.
- Confiar en pagar siempre con tarjeta: lleva algo de efectivo.
- Quedarse solo en la carretera principal: lo mejor suele aparecer en desvíos y paseos cortos.