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sobre Porto do Son
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En la Ría de Muros y Noia, Porto do Son mira de frente al Atlántico: acantilados de granito, playas abiertas y un día a día marcado por el mar. Con unos 9.500 habitantes, el municipio mezcla núcleos marineros vivos, aldeas dispersas y tramos de costa donde el viento manda. Si te apetece Galicia sin adornos, aquí encaja bien.
El litoral cambia mucho de un punto a otro: arenales tranquilos para bañarse y zonas más bravas donde conviene no confiarse. El puerto y su entorno mantienen ese pulso cotidiano de barcos, redes y conversaciones sobre mareas, y eso se nota en el ambiente.
Qué ver en Porto do Son
La playa de Furnas suele ser de las más frecuentadas; la playa de Broña se siente más abierta y, según el día, algo menos concurrida. El gran icono es el castro de Baroña, uno de los yacimientos castreños mejor conservados de Galicia, en una península rocosa rodeada de mar por tres lados.
Para vistas, acércate a los acantilados de Punta Castrelo. El Mirador de Aguiño regala panorámicas amplias sobre la ría, con buena luz al final de la tarde.
En el interior, la iglesia parroquial de San Xoán de Macenda y un paseo por el puerto ayudan a entender el carácter marinero. Portosín conserva buena arquitectura tradicional: piedra, hórreos y calles que bajan hacia el agua.
Qué hacer
Hay opciones de senderismo costero. En verano, las playas invitan al baño; cuando entra mar, en zonas como Aguiño se ve movimiento de surf.
En la mesa manda el producto: pulpo, navajas, percebes, rodaballo y almejas. La ría de Noia tiene fama por algo, y aquí llega fresca.
La observación de aves y la fotografía funcionan bien en marismas y acantilados, sobre todo en días de mar revuelta (siempre con seguridad y distancia).
Fiestas y tradiciones
El calendario gira alrededor del mar y las parroquias: fiestas patronales de Porto do Son en julio, Festa do Marisco en Portosín en agosto, y celebraciones como San Isidro en mayo o O Carme en julio. En septiembre, muchas aldeas cierran el verano con sus fiestas locales.
Si solo tienes 2 horas
- Castro de Baroña (con calma y ojo con el viento).
- Paseo corto por el puerto y el frente marítimo.
- Remata en un mirador cercano (por ejemplo, Aguiño) si el cielo acompaña.
Errores típicos
- Ir a Baroña o a las playas a mediodía en verano: más gente y más calor al abrigo de las rocas.
- Confiarse con el mar de fondo en zonas abiertas: mejor mirar, no arrimarse.
- Subestimar el viento: una capa y calzado con suela ayudan más de lo que parece.
Información práctica
Porto do Son está a unos 76 km de A Coruña (AP-9 y luego AC-550) y a unos 65 km de Santiago de Compostela. Para moverte entre playas y aldeas, conviene vehículo propio. Incluso en verano, lleva algo de abrigo: aquí el plan puede cambiar en cinco minutos.