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sobre Beariz
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En las ondulaciones tranquilas de la comarca de O Carballiño, a unos 600 metros de altitud, está Beariz: un municipio pequeño de la Galicia interior, rodeado de castaños, robles y pinares. Aquí manda el verde —más todavía después de llover— y el ambiente te pide bajar una marcha y caminar.
Beariz no va de grandes monumentos. Va de aldeas de piedra, hórreos que siguen en pie por pura lógica campesina, fuentes y caminos que enlazan casas dispersas. La orografía es de media montaña, amable para paseos, con tramos entre arroyos y bosque atlántico. En otoño el monte cambia de color y el paseo se vuelve especialmente agradecido.
Qué ver en Beariz
En el núcleo principal, la iglesia parroquial marca el centro, como en tantos pueblos ourensanos. Alrededor, fíjate en los cruceiros, las casas de piedra y algún hórreo bien conservado: son un buen retrato del lugar.
Fuera del casco, lo más entretenido es ir enlazando aldeas y pararse donde el bosque se abre. Hay miradores naturales y claros desde los que se entiende el valle y el peso del carballo (roble) en la comarca.
Qué hacer
- Caminar por caminos rurales entre aldeas y bosque, sin prisa.
- En temporada, salir a por setas con conocimiento y respeto por las normas locales.
- Comer cocina gallega de casa: caldo, empanadas, lacón con grelos, ternera y, cuando toca, castañas.
Fiestas y tradiciones
En verano suelen celebrarse las fiestas patronales, con el regreso de gente que vive fuera. En otoño, los magostos aparecen por la zona cuando el castaño manda.
Errores típicos
- Confiarse con el coche: algunas pistas y accesos a aldeas son estrechos y con firme irregular.
- Ir con prisa: Beariz se disfruta a base de paradas cortas, un desvío aquí y otro allá.
- Tras días de lluvia, meterse en caminos de tierra con suela lisa: el barro y las hojas mojadas pasan factura.
Mejor época
Primavera y otoño son los mejores momentos para caminar. Evita, si puedes, los días de lluvia intensa: los caminos se vuelven más resbaladizos y el paseo pierde parte de su gracia.