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sobre Ponteareas
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El domingo de Corpus, Ponteareas huele a clavel. Miles de flores cubren las calles durante unas horas, el tiempo justo entre la misa y el paso de la procesión. Después, las alfombras desaparecen y la villa vuelve a su ritmo cotidiano. Pero esa imagen —el casco antiguo convertido en un mosaico efímero junto al río— explica bastante bien por qué esta villa del Condado aparece cuando se habla de celebraciones populares en Galicia.
El puente que dio nombre
El nombre de Ponteareas viene del antiguo paso sobre el Tea y de las arenas que arrastraba el río. La villa creció en torno a ese cruce natural entre el interior del sur de Galicia y el camino hacia Portugal.
El puente de los Remedios sigue marcando ese punto de entrada. Ha sido muy reformado a lo largo de los siglos y algunos estudios apuntan a que en sus pilares se reaprovecharon materiales más antiguos, algo común en puentes del noroeste peninsular. Desde aquí se entiende la forma del casco: calles que parten del río y suben hacia la parte alta, donde se levanta la iglesia de San Miguel.
Ponteareas obtuvo rango de villa en la Baja Edad Media, dentro de una zona muy disputada entre linajes nobiliarios. Esa historia explica una trama urbana más práctica que monumental: casas con bajo destinado a bodega o almacén, soportales en las calles principales y una plaza mayor que todavía funciona como centro de la vida diaria.
Castro, fortaleza y memoria nobiliaria
A pocos kilómetros del centro está el castro de Troña, sobre un espolón que domina el valle del Tea. Fue un asentamiento de la cultura castreña ocupado durante siglos antes de la llegada romana. El recorrido actual rodea parte del recinto y permite ver restos de murallas, fosos y varias viviendas circulares reconstruidas a partir de las excavaciones. Desde arriba se entiende la elección del lugar: el valle queda completamente abierto a la vista.
Algo más al sur aparece el castillo de Sobroso, levantado sobre otro punto estratégico. La fortaleza tuvo un papel en los conflictos medievales del reino de Galicia y, como tantas otras, fue dañada durante las revueltas irmandiñas del siglo XV. La construcción que se ve hoy es fruto de restauraciones posteriores, pero mantiene la lógica defensiva original: desde la torre principal se controla el paso natural entre el interior del Miño y la franja costera.
En esta misma zona se sitúan varios pazos vinculados a antiguas familias nobiliarias. La tradición local relaciona uno de ellos, el pazo de Canedo, con la familia de Agustina Sarmiento, la niña que aparece en Las Meninas de Velázquez. El edificio sigue siendo privado y apenas se distingue desde la carretera.
Calendario de pólvora y claveles
El calendario festivo de Ponteareas está marcado por el Corpus Christi, declarado fiesta de interés internacional. Durante la noche previa, vecinos y asociaciones dibujan sobre el pavimento grandes alfombras con pétalos, hojas y serrín teñido. A primera hora de la mañana el casco antiguo ya está cubierto de motivos florales que duran apenas unas horas.
Otras celebraciones siguen marcando el año. En septiembre se celebra la romería de la Virgen de los Remedios, con procesión hasta el santuario situado junto al puente. En agosto, San Roque reúne a buena parte de las parroquias cercanas, y a finales de septiembre San Miguel cierra el ciclo festivo.
La cocina que aparece en estas fechas es la que domina en buena parte del sur de Galicia: empanadas de marisco o carne, lacón con grelos cuando llega el frío y dulces donde la castaña tiene protagonismo en invierno.
Entre viñedos y petróglifos
El municipio se reparte en varias parroquias rurales que rodean la villa. Basta salir unos minutos del centro para encontrar viñedos y pequeñas aldeas dispersas por las laderas del valle. Esta zona forma parte de la subzona de O Condado dentro de la denominación Rías Baixas, donde el albariño comparte terreno con otras variedades tradicionales.
Entre los paseos más conocidos está la ruta que lleva hasta la Pedra da Piconha, un mirador natural sobre el valle del Miño al que se llega por pista forestal. En el entorno también aparecen varios petroglifos; uno de los más citados es el de Chan de Gándara, con figuras grabadas en la roca que probablemente tengan varios milenios.
Más cerca del casco urbano, el río Tea acompaña un paseo bastante utilizado por los vecinos. En verano el agua se remansa en algunos tramos y se forma una pequeña zona de baño que suele llenarse a última hora de la tarde.
El parque forestal de Sobroso ofrece otra opción tranquila: senderos entre pinos y castaños, áreas de descanso y vistas amplias sobre el valle.
Cómo moverse sin prisa
El centro de Ponteareas se recorre caminando sin dificultad. La plaza Mayor con soportales, la iglesia de San Miguel y el entorno del puente de los Remedios concentran lo esencial.
Para llegar, lo habitual es hacerlo en coche. La villa queda a poca distancia de Vigo y también conecta con la N‑120, que cruza el interior hacia Ourense y la frontera portuguesa.
Si coincide con el Corpus, conviene acercarse temprano: las alfombras empiezan a elaborarse de madrugada y la procesión pasa a media mañana. El resto del año, un día de mercado entre semana muestra el ritmo de villa comarcal que siempre ha tenido.