Artículo completo
sobre Barro
Ocultar artículo Leer artículo completo
En el interior de las Rías Baixas, a pocos kilómetros de Pontevedra, Barro es de esos municipios que se recorren a ritmo de aldea: parroquias dispersas, casas de piedra, hórreos y cruceiros que salen al paso. No hay grandes “atractivos” concentrados; lo interesante está en los detalles y en el paseo.
Aunque aquí no hay costa, la ría de Pontevedra está cerca y se nota en la mesa y en el día a día. Además, el Camino Portugués cruza el municipio, así que es habitual coincidir con peregrinos en los mismos caminos que enlazan unas aldeas con otras.
Qué ver en Barro
- Iglesia de San Xoán de Coiro: templo con elementos románicos y reformas posteriores.
- Iglesia de Santa María de Salcedo: otra buena parada si te apetece arquitectura religiosa sencilla y local.
- Cruceiros y hórreos: lo mejor es callejear sin plan por aldeas de Coiro, Barro, Salcedo y Carballal y mirar con calma: hay piezas pequeñas que, juntas, cuentan mucho.
Qué hacer
- Caminar o ir en bici por carreteras secundarias y caminos rurales. El tramo del Camino Portugués puede servirte de guía para una ruta corta y sin complicaciones.
- Comer sin darle demasiadas vueltas: huerta, ternera y, por cercanía, pescado y marisco que llega desde la ría. En vinos, la referencia natural es la DO Rías Baixas.
Errores típicos
- Querer “verlo todo” en coche: Barro se disfruta más a pie, enlazando aldeas por caminos cortos.
- Meterse por pistas tras días de lluvia: algunas se embarran y el paseo se vuelve más lento (y más sucio) de lo que parece en el mapa.
Si solo tienes 2 horas
- Paseo tranquilo por Coiro o Salcedo, cazando cruceiros y hórreos entre casas y fincas.
- Entra a ver San Xoán de Coiro o Santa María de Salcedo, según te quede a mano.
- Remata con una vuelta por carreteras secundarias: viñedo, bosque y vistas abiertas a ratos.