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sobre Meaño
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En el corazón de O Salnés, la comarca que ha dado fama mundial al albariño, está Meaño: Rías Baixas rural, viñedo y parroquias tranquilas, sin mar a la vista. Con unos 5.500 vecinos repartidos entre colinas suaves, es una parada agradecida si te apetece caminar entre emparrados, ver casas de piedra y pillar el pulso a la vida de aldea.
Meaño va al ritmo del vino y de lo cotidiano. No hay grandes monumentos ni un casco histórico de postal; aquí funciona el conjunto: pequeñas iglesias, cruceiros, hórreos sueltos y un paisaje agrícola que se entiende mejor a pie.
Qué ver en Meaño
- Iglesia de Santa Eulalia de Dena: románico rural gallego, de los de entrar sin prisa y mirar los detalles.
- Parroquias y patrimonio miúdo (Dena, Meaño, Simes y San Xoán): capillas, cruceiros y arquitectura tradicional en núcleos pequeños.
- Viñedos de albariño (D.O. Rías Baixas): el emparrado manda en el paisaje; lo más agradecido es recorrer caminos rurales.
Qué hacer
- Bodegas y catas: si vienes en fin de semana, verano o época de vendimia, conviene reservar.
- Paseos a pie o en bici: rutas sencillas entre viñas y manchas de arbolado. Tras lluvia, algunos tramos se embarran.
- Comer: interior, pero con el producto de costa muy cerca; también huerta, carnes gallegas y cocina casera.
Meaño queda a un paso de Cambados, Sanxenxo y Pontevedra, así que encaja bien como base tranquila para moverte por O Salnés.
Si solo tienes 2 horas
- Acércate a Santa Eulalia de Dena.
- Date una vuelta por caminos entre viñedos (a pie si puedes; se disfruta más y evitas maniobras).
- Remata con una copa de albariño y algo de cocina local.
Errores típicos
- Llegar con prisas y buscar una “lista de monumentos” como si fuese una villa histórica.
- Meter el coche por pistas estrechas entre viñas y acabar dando marcha atrás; mejor aparcar en el núcleo y caminar.
- Presentarse sin reservar si quieres visitar bodegas en verano o durante vendimia.