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sobre Oroso
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A poco más de veinte kilómetros de Santiago de Compostela, Oroso se reparte entre colinas suaves del interior coruñés. Con varias parroquias y aldeas entre prados y bosques, aquí la Galicia rural se entiende por acumulación de detalles: hórreos, cruceiros, casas de labranza y caminos que siguen el dibujo antiguo del territorio.
El municipio va a un ritmo tranquilo. Hay praderas onduladas, robledales, regatos y muros de piedra con musgo que delimitan fincas y corredoiras. No es un lugar de grandes monumentos, pero sí de pequeñas escenas: una galería acristalada, un lavadero, un molino medio escondido entre la vegetación.
Qué ver en Oroso
El patrimonio se descubre bien a pie, sin necesidad de un plan rígido. La arquitectura religiosa aparece en forma de iglesias parroquiales sobrias, propias del rural gallego. La iglesia de San Xoán de Oroso y otros templos de las parroquias ayudan a entender cómo se organizaba la vida alrededor de la iglesia y el calendario vecinal.
Más allá de lo religioso, lo que mejor explica Oroso es su paisaje habitado: hórreos de piedra aún en uso, cruceiros en encrucijadas y casas tradicionales con anexos agrícolas. Aldeas como Sigüeiro o Corzón permiten ver ese mosaico de viviendas, huertas y caminos entre fincas.
Qué hacer
Hay rutas sencillas para caminar o ir en bici por pistas y carreteras secundarias con poco tráfico. Cuando el camino se acerca a la ribera, suele haber sombra y restos de molinos tradicionales.
En la mesa manda el recetario gallego de interior: ternera, lacón con grelos, empanadas y quesos de la zona. Conviene contar con horarios variables en el rural.
Si solo tienes 2 horas
- Vuelta corta por Sigüeiro o alguna aldea cercana, fijándote en hórreos, cruceiros y casas antiguas.
- Camina un tramo de corredoria entre fincas hasta dar con un regato y su vegetación de ribera.
- Cierra con una visita rápida a la iglesia parroquial que te quede a mano.
Errores típicos
- Contar con transporte público frecuente: sin coche o bici, el recorrido se queda corto.
- Ir con calzado urbano: tras la lluvia, muchos caminos se ponen con barro.
- Confiar en comer tarde sin plan: en zonas pequeñas los horarios pueden ser limitados.