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sobre Tordoia
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El turismo en Tordoia empieza por entender el terreno. El coche sube por la AC-542 entre pinares y pequeñas aldeas, y el municipio aparece como una sucesión de lomas de granito que descienden hacia los ríos Lengüelle y Pontepedra. El término municipal es amplio y muy disperso: montes, parcelas abiertas y casas agrupadas en pequeñas aldeas que pertenecen a distintas parroquias. Desde las cotas más altas —hay varios puntos desde los que se domina buena parte del valle— se aprecia bien esa lógica del territorio: valles estrechos, laderas trabajadas desde hace siglos y los núcleos parroquiales repartidos por la geografía.
El tiempo de la piedra
En Cabaleiros se conserva el dolmen conocido como Casa da Moura o dolmen de Cabaleiros. No es un monumento de grandes dimensiones: un túmulo bajo, con cámara y corredor formados por grandes lajas. Aun así basta para recordar que este paisaje ya estaba ocupado hace más de cuatro mil años. Los estudios arqueológicos lo sitúan en el Neolítico y desde hace décadas forma parte del catálogo de patrimonio protegido.
Hoy el conjunto suele aparecer cubierto de vegetación baja y helechos, algo bastante habitual en los megalitos gallegos. En la tradición oral se decía que quien pasaba por allí debía dejar una moneda o una pequeña ofrenda para asegurar buenas cosechas. Es una de esas historias que sobreviven incluso cuando ya nadie cree del todo en ellas.
La piedra sigue marcando el ritmo en las iglesias parroquiales levantadas en los siglos modernos. En parroquias como Bardaos, Castenda o Anxeriz se levantaron templos que responden al lenguaje barroco rural gallego: muros sobrios, fachada con espadaña y una construcción pensada para comunidades pequeñas pero estables.
La iglesia de Anxeriz resulta algo más amplia de lo habitual para un entorno rural y presenta una planta cercana a la basilical. En Castenda, la espadaña —de época posterior al templo— funciona casi como un pequeño campanario separado del cuerpo principal. No suelen tener horarios de visita como los templos urbanos: se abren para los oficios y el resto del tiempo permanecen cerradas, porque siguen siendo iglesias parroquiales activas.
Un apellido que cruzó el océano
El apellido Tordoya aparece en algunos documentos vinculados a los primeros viajes a América. Una de las referencias más repetidas habla de un hombre llamado Diego de Tordoya que habría participado en la expedición de Colón y habría quedado en el Fuerte Navidad, en La Española. No siempre es fácil separar genealogía y tradición local, pero el apellido aparece efectivamente en registros de la época.
También figura en documentos del siglo XVI relacionados con territorios del virreinato del Perú. Como ocurrió con muchos gallegos, el apellido viajó con la emigración y terminó asentándose lejos de su lugar de origen. Hoy sigue presente en Galicia, aunque buena parte de quienes lo llevan viven en ciudades o en países de América donde se establecieron distintas ramas familiares.
Diez parroquias, un municipio
Tordoia no funciona como un único núcleo urbano. El municipio se organiza en diez parroquias: Andoio, Anxeriz, Bardaos, Cabaleiros, Castenda, Gorgullos, Leobalde, Numide, Pontepedra y Vila de Abade. Cada una mantiene su iglesia, su cruceiro y su campo de la fiesta.
La capital administrativa se sitúa en la zona de Pontepedra–Cabaleiros, donde están el ayuntamiento y los servicios básicos. El resto del territorio se reparte en aldeas pequeñas, separadas por montes, prados y carreteras locales.
La población ronda los tres mil habitantes. Muchas casas permanecen cerradas gran parte del año, pero no abandonadas: familias que trabajan en A Coruña o Santiago vuelven los fines de semana, y algunas viviendas se han rehabilitado en los últimos años respetando la piedra original. El resultado es un paisaje humano muy fragmentado, típico del interior de la provincia coruñesa.
El queso que sigue haciéndose en casa
En muchas casas donde aún se crían vacas se sigue elaborando queso de manera doméstica. Aquí suele llamarse simplemente queixo do país. No responde a una denominación oficial ni a un formato estándar: cada familia lo hace a su manera.
El procedimiento es el tradicional en buena parte de Galicia interior: leche recién ordeñada, cuajo y un prensado sencillo antes de dejar madurar las piezas en lugares frescos de la casa. Son quesos de tamaño medio, de pasta firme y sabor bastante marcado, muy ligado a la alimentación del ganado y a la época del año.
No hay una red de productores visitables ni señalización turística. Si alguien quiere probarlo, lo habitual es comprarlo directamente a vecinos que siguen haciéndolo para consumo propio y venden alguna pieza de vez en cuando.
Cómo llegar y moverse por la zona
Tordoia se encuentra al norte de Santiago de Compostela y se alcanza por carreteras comarcales que conectan con Ordes y con el área de la capital gallega. El coche es, en la práctica, la única forma cómoda de recorrer el municipio: las parroquias están bastante separadas entre sí y el transporte público es limitado.
El dolmen de Cabaleiros se localiza a poca distancia de la iglesia parroquial; desde allí suele haber un pequeño sendero que conduce hasta el túmulo. El resto de la visita consiste, más que en seguir un itinerario concreto, en recorrer las parroquias con calma y detenerse en las iglesias, los cruceiros y los paisajes agrarios que todavía estructuran la vida del municipio.
El verano es cuando hay más movimiento, porque muchas familias regresan a las aldeas y se celebran fiestas parroquiales. En otoño el paisaje cambia con los castaños y la humedad del Atlántico. Llueve con frecuencia, pero esa lluvia es precisamente la que mantiene verdes los prados y explica por qué estos lugares han podido sostener población durante siglos.