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sobre Trazo
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En la comarca de Ordes, entre colinas suaves y prados que cambian de tono con cada estación, Trazo guarda esa Galicia interior de aldeas dispersas, hórreos, caminos de tierra y conversación tranquila. Con unos 3.200 habitantes, el plan suele ser simple: bajar el ritmo, caminar un rato y mirar el paisaje sin prisas.
Qué ver (a tu aire)
El patrimonio aquí se entiende por parroquias. La iglesia parroquial de Santa María de Trazo es la referencia principal: piedra, proporción sobria y esa sensación de estar donde toca. Al moverte por parroquias como Porzomillos, Luou o Vilasuso, lo que aparece no son “monumentos” al uso, sino capillas, cruceiros y hórreos integrados en el día a día.
En lo natural no hay grandes cumbres, pero sí un paisaje agradecido: riachuelos, pequeños bosques de robles y castaños y pistas que van cosiendo aldeas. Si te gusta caminar sin complicarte, encontrarás terreno de sobra.
Qué hacer
- Caminar por pistas rurales entre parroquias (recorridos fáciles, y alguno algo más largo según el tramo).
- Comer cocina de casa cuando se tercie: ternera gallega, lacón, grelos/berzas, empanadas y huerta de temporada.
- Usar Trazo como punto tranquilo para una escapada de día a Santiago de Compostela y volver luego al silencio del campo.
Errores típicos
- Ir con prisas y pretender “verlo todo” en una mañana: Trazo funciona mejor a base de paseos cortos y paradas sin agenda.
- Aparcar donde estorbas: en aldeas y junto a iglesias deja siempre paso a tractores y vecinos.
- Confiar en cobertura o en “atajos” por pistas: mejor llevar una ruta sencilla y margen de tiempo.