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sobre Becerreá
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En el oriente lucense, a la entrada de Os Ancares, Becerreá (unos 2.700 habitantes) se asienta a unos 660 metros de altitud, en un valle abierto donde el río Navia empieza a tomar cuerpo. Es un municipio de paso y de parada tranquila: casas de piedra, aldeas dispersas y un paisaje de montaña que marca el ritmo.
Aquí no vienes a tachar monumentos, sino a mirar lo que sostiene el día a día: hórreos de pizarra, corredores de madera, prados de siega y caminos que enlazan parroquias. Si buscas Galicia rural sin escaparate, Becerreá es una base cómoda para moverte por el entorno ancarés.
Qué ver
En el núcleo principal, la Iglesia parroquial de Santiago preside el centro y sirve de referencia en el valle.
Merece la pena acercarse a algunas aldeas del municipio para fijarse en la arquitectura tradicional bien adaptada al terreno: hórreos y cabazos, casas de piedra y cubiertas de pizarra. El valle del Navia, con bosque de ribera y praderías, se presta a paseos cortos y a parar un momento cuando el paisaje empieza a cambiar de color.
Qué hacer
- Caminatas por pistas y caminos locales: desde recorridos suaves por el valle hasta rutas con más desnivel hacia las sierras cercanas.
- Pesca en el Navia (con permisos).
- Cicloturismo por carreteras secundarias con poco tráfico, con cuestas constantes.
- Cocina de temporada: ternera, embutidos, castañas, setas y miel, según la época.
Si solo tienes 2 horas
- Paseo por el centro y visita exterior de la Iglesia de Santiago.
- Vuelta corta junto al Navia para ver el valle y el bosque de ribera.
- Desvío a una aldea cercana para ver hórreos/cabazos y casas de piedra con pizarra.
Errores típicos
- Subestimar las distancias: aquí los kilómetros cunden poco y las carreteras son lentas.
- Salir a caminar sin mirar la meteo: en montaña cambia rápido.
- Entrar hacia el interior contando con servicios a mano: mejor llevar combustible, agua y algo de margen.