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sobre A Lama
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En el interior de la provincia de Pontevedra, lejos del tirón de las Rías Baixas, A Lama es un municipio de montaña (unos 450 metros) hecho de aldeas dispersas y carreteras secundarias entre bosques. Aquí el paisaje manda: granito, hórreos, nieblas que entran y salen y regatos que bajan hacia la cuenca del Verdugo.
No esperes grandes monumentos. Lo mejor de A Lama está en lo cotidiano: un cruceiro a la vuelta de una curva, un molino escondido, una era junto a las casas. Si te gusta caminar sin prisa y fijarte en los detalles, es un sitio agradecido.
Qué ver en A Lama
- Iglesias parroquiales y arquitectura popular: la parroquial de Santa María y, por las aldeas, casas de piedra, hórreos y cruceiros.
- Aldeas como Fornelos, Sela o Toutón: con un paseo corto se entiende bien cómo se asienta la vida aquí, pegada al terreno.
- Bosques de robles y castaños: especialmente vistosos cuando cambia la hoja.
Qué hacer
- Senderismo por rutas locales de dificultad baja o media, enlazando aldeas, fuentes y pequeños miradores.
- Gastronomía de casa: cocido, lacón con grelos, ternera, pulpo; en otoño, las castañas ganan protagonismo.
- Turismo etnográfico: todavía se ven pequeñas explotaciones y trabajos artesanos ligados a la madera y la piedra.
Fiestas y tradiciones
La fiesta patronal en honor a Santa María suele celebrarse a mediados de agosto, con misa, procesión y verbena. Entre mayo y septiembre, muchas parroquias organizan romerías más pequeñas. En invierno perviven costumbres ligadas a la matanza y a la despensa.
Información práctica
A Lama está a unos 20 km de Pontevedra. En coche se llega por la PO-531 hacia el interior, con un trayecto de unos 25 minutos.
Mejor época
- Otoño: bosques de castaños y robles en su mejor momento y paseos más agradecidos.
- Verano: días largos, pero conviene contar con niebla y humedad, que pueden refrescar incluso con buen tiempo.
- Si buscas caminar con calma, evita apurar las horas de luz: las carreteras son reviradas y se tarda más de lo que parece.