Artículo completo
sobre Campo Lameiro
Ocultar artículo Leer artículo completo
Entre colinas verdes, bosques de robles y castaños y mucho granito a la vista, Campo Lameiro (unos 1.700 habitantes) guarda uno de los patrimonios más singulares de Galicia: cientos de petroglifos repartidos por el monte. Está a algo más de media hora de Pontevedra y se recorre mejor sin prisas, por carreteras secundarias y caminos que enlazan aldeas de piedra, hórreos y cruceiros.
Qué ver en Campo Lameiro
El punto de partida más sensato es el Parque Arqueológico del Arte Rupestre (PAAR). Su centro de interpretación ayuda a entender qué estás mirando cuando te acerques a las rocas: ciervos, círculos concéntricos, laberintos y otras figuras. Además, dentro del propio recinto hay grabados visibles, lo que viene bien para entrenar el ojo.
Después toca salir al monte. En el municipio hay conjuntos de petroglifos al aire libre repartidos por distintas zonas (por ejemplo, Pedra dos Mouros, Chan da Lagoa o Laxe dos Cabalos), accesibles mediante rutas señalizadas. Aquí manda la luz: muchas veces el dibujo aparece cuando una iluminación rasante lo “levanta” sobre el granito.
Para completar, en el núcleo puedes acercarte a la iglesia parroquial de Santa María y dar un paseo por las aldeas cercanas. El río Lérez asoma en parte del paisaje, con valles húmedos y restos de molinos.
Si solo tienes 2 horas
- Entra primero en el PAAR para coger contexto.
- Elige un único conjunto de petroglifos cercano y tómate tiempo para verlos bien (mejor con luz baja).
- Cierra con un paseo corto por el entorno del núcleo (iglesia y arquitectura tradicional).
Errores típicos
- Ir a pleno sol: con luz dura se ven peor.
- Pisar las rocas grabadas o salirse de los caminos.
- Ir con calzado liso: el granito húmedo resbala bastante.