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sobre Cerdedo-Cotobade
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En el interior de la provincia de Pontevedra, Cerdedo-Cotobade reúne parroquias y aldeas donde la vida rural sigue marcando el ritmo. Es un territorio de valles y laderas, con el Lérez y sus afluentes dibujando corredoiras, regatos y zonas de ribera. Aquí funciona bajar una marcha: caminar entre muros de piedra, asomarse a un molino y parar a escuchar el agua.
Qué ver en Cerdedo-Cotobade
El patrimonio religioso aparece repartido por caminos y parroquias: iglesias, capillas y cruceiros que salen al paso casi sin avisar. La iglesia parroquial de Santa María de Tenorio y la iglesia de San Miguel son dos paradas sólidas para entender esa Galicia de interior, sobria y pegada a la piedra.
Junto a los cauces verás molinos de agua, algunos rehabilitados. Merece la pena acercarse con calma: suelen estar en zonas húmedas, con sombra y suelo resbaladizo. También hay pazos y casas señoriales dispersos, a veces visibles desde la carretera o en paseos entre aldeas.
En paisaje mandan los bosques autóctonos y los soutos de castaños, que en otoño cambian por completo la paleta del municipio.
Qué hacer
Lo más agradecido es caminar: rutas de valle, pasos entre aldeas y tramos junto al río; la Ruta del Lérez es una buena referencia si buscas ribera y molinos. Para fotografía y naturaleza, el mosaico de bosque, monte y agua da juego; conviene ir con paciencia y poco ruido.
En la mesa, cocina de interior: huerta, carnes, guisos, setas en temporada y castañas cuando toca. En los núcleos principales suele haber cocina casera sin complicaciones.
Errores típicos
- Ir con calzado poco adecuado: en ribera y corredoiras hay barro, piedra mojada y hojas gran parte del año.
- Aparcar donde no toca en aldeas pequeñas: respeta accesos a casas, fincas y pasos de tractores.
- Subestimar distancias entre parroquias: aquí todo parece cerca, pero los desvíos y carreteras secundarias alargan los trayectos.
Si solo tienes 2 horas
- Paseo corto por un tramo de ribera del Lérez para localizar molinos y escuchar el agua.
- Parada rápida en un cruceiro y una iglesia parroquial por la zona de Tenorio o Cotobade.
- Vuelta tranquila por una aldea de piedra para fijarte en hórreos, muros y arquitectura tradicional.