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sobre Vilaboa
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A orillas de la Ría de Vigo, entre el verde gallego y el Atlántico, Vilaboa va a su ritmo. Es un municipio tranquilo, con mezcla de litoral, aldeas y monte bajo, y con Vigo y Pontevedra a tiro de piedra por si te apetece completar el día.
Aquí el turismo no marca la agenda. Entre casas de piedra, hórreos y pequeños embarcaderos, todo se entiende mirando a la ría: bateas, marisqueo y ese ir y venir cotidiano que sigue sosteniendo la vida local.
Qué ver en Vilaboa
- Iglesias y capillas parroquiales: la iglesia de Santa María de Vilaboa y otros templos repartidos por las parroquias ayudan a leer la historia del municipio, sin grandes alardes.
- Pazos y casas señoriales: se reconocen desde fuera por los escudos en las fachadas (a menudo son propiedades privadas).
- Ría y litoral: el paseo marítimo y las ensenadas permiten asomarse a la ría y a las bateas. En la zona de Lourido hay tramos agradables para caminar y, en temporada, para baño si acompaña el tiempo.
- Patrimonio popular: hórreos y cruceiros aparecen aquí y allá, sobre todo hacia el interior.
Qué hacer
- Caminar: rutas sencillas junto al mar y otras que alternan bosque de ribera y caminos rurales.
- Salir a la ría: si te apetece barco, suele ser más práctico organizarlo desde otros puntos cercanos de la ría.
- Comer producto: marisco y pescado mandan, con cocina gallega de barra y mesa.
Si solo tienes 2 horas
- Pasea un rato por el frente de ría y acércate a algún punto alto cercano para ganar perspectiva.
- Entra en alguna parroquia del entorno para ver un cruceiro o un hórreo sin desviarte demasiado.
- Termina con una parada corta para picar algo de producto local.
Errores típicos
- Confiarse con el aparcamiento cerca del litoral: en verano y fines de semana se llena pronto.
- Ir con calzado poco práctico: hay tramos húmedos, con barro o piedra suelta, sobre todo tras la lluvia.
- Contar con planes “a ojo” en temporada alta: conviene llevar una alternativa por si hay más gente de la esperada o cambia el tiempo.
Información práctica
Cómo llegar: acceso por carretera desde Pontevedra y Vigo. También hay autobús en algunas líneas, según tramo y horario.
Mejor época: primavera y principios de otoño suelen dar el equilibrio más agradable entre luz, temperaturas suaves y menos gente. En verano hay más ambiente; si buscas calma, mejor madrugar. Con lluvia, compensa hacer paseos cortos y alternarlos con paradas bajo techo.
Consejo: mete siempre un chubasquero ligero en la mochila, aunque el día amanezca despejado.