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sobre Santiago de Compostela
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Santiago de Compostela es mucho más que la meta del Camino. Con casi 100.000 habitantes y a unos 260 metros de altitud, en pleno corazón de Galicia, mezcla la fuerza de su casco histórico —Patrimonio de la Humanidad— con el pulso de una ciudad universitaria. Calles empedradas, soportales y plazas con personalidad forman un conjunto urbano fácil de recordar.
Caminar por Santiago es entrar en siglos de historia, tradición y espiritualidad. La piedra granítica se vuelve plateada después de la lluvia (aquí es lo normal), las campanas marcan el día y el olor a café se cruza con el incienso de las iglesias. A la vez, hay vida cultural, cocina gallega bien trabajada y zonas verdes donde bajar una marcha.
Capital Europea de la Cultura en 2000, Santiago ha sabido conservar su carácter mientras mira hacia delante, más allá del fenómeno jacobeo.
Qué ver en Santiago de Compostela
La Catedral de Santiago preside la Plaza del Obradoiro. Es un templo románico iniciado en el siglo XI, con capas y añadidos de distintas épocas. El Pórtico de la Gloria, del maestro Mateo, justifica la visita. El botafumeiro se usa en celebraciones concretas, así que conviene no darlo por hecho.
En la Plaza del Obradoiro se entiende Santiago de un vistazo: la fachada barroca de la Catedral, el Pazo de Raxoi (ayuntamiento), el antiguo Hospital Real (hoy parador) y el Colegio de San Xerome.
El casco histórico pide paseo sin mapa. La Rúa do Franco y la Rúa do Vilar concentran soportales y trajín; la Plaza de Cervantes mantiene un aire de plaza mayor. Asómate también al Convento de San Martiño Pinario y al Monasterio de San Paio de Antealtares, dos paradas que a menudo se quedan fuera del circuito más rápido.
El Parque de la Alameda regala una de las vistas clásicas del perfil de la Catedral. Si te interesa la arquitectura contemporánea, la Cidade da Cultura, en el monte Gaiás, enseña otra cara de la ciudad.
Qué hacer
Santiago se disfruta callejeando y entrando en iglesias románicas pequeñas como Santa María Salomé o San Fiz de Solovio. El Mercado de Abastos ayuda a entender Galicia a través del producto: mariscos, quesos, pimientos de Padrón o pulpo.
En los alrededores, la ruta de los pazos permite ver arquitectura señorial (como el Pazo de Oca) y, si te apetece verde, hay rutas por el rural compostelano con aldeas y tramos tranquilos.
Para situar el fenómeno jacobeo, el Museo das Peregrinacións y el Museo Catedral ponen contexto.
Fiestas y tradiciones
El 25 de julio, día del Apóstol, la ciudad cambia de ritmo: actos solemnes, peregrinos y mucho ambiente. Cuando cae en domingo se celebra el Año Santo Compostelano, con programación extendida.
En mayo, las Fiestas de la Ascensión animan la Alameda. La Semana Santa se vive con procesiones por el casco histórico. En agosto, las Festas da Peregrina en Pontevedra (cerca de Santiago) pueden encajar si quieres ampliar ruta por Galicia.
Información práctica
Santiago tiene aeropuerto a unos 15 km del centro. En tren, está conectada con Madrid (alrededor de 5 horas) y otras ciudades. Por carretera, la AP-9 y la A-54 facilitan la llegada desde A Coruña, Vigo u Ourense.
Si solo tienes 2 horas
- Obradoiro → exteriores de la Catedral → Rúa do Vilar → Plaza de Cervantes → Mercado de Abastos.
- Si te queda margen, sube a la Alameda para ver la silueta de la Catedral.
Errores típicos
- Intentar entrar en coche al casco histórico y perder tiempo entre calles estrechas y zonas restringidas: mejor dejarlo fuera y caminar.
- Ir a mediodía en temporada alta pensando que “se ve rápido”: las colas y la densidad de gente cambian el plan.
- Confiar en el tiempo: una lluvia fina te reorganiza el día; chubasquero ligero suele rendir más que paraguas.