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sobre Vedra
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A unos quince kilómetros de Santiago de Compostela, Vedra es un buen paréntesis rural para bajar el ritmo sin irse lejos. Con algo más de 5.000 habitantes y unos 200 metros de altitud, aquí manda la Galicia interior: prados y huertas, aldeas de piedra, hórreos, cruceiros y una vida tranquila que contrasta con el trajín compostelano.
El río Ulla marca parte del paisaje y del carácter del municipio. No es un lugar de grandes titulares ni de monumentos grandiosos; se disfruta a base de paseos cortos, pequeñas paradas y conversaciones, enlazando parroquias por carreteras secundarias.
Qué ver en Vedra
- Iglesia de Santa María de Vedra: el principal templo del municipio, con origen medieval y reformas posteriores; entra con calma para fijarte en lo antiguo que aún conserva.
- Capillas y cementerios parroquiales: aparecen a menudo al borde de los caminos, muy pegados a la vida local.
- Cruceiros: se repiten en encrucijadas y plazas de aldea; sirven como hilo conductor para recorrer el territorio.
- Riberas del Ulla: en los tramos accesibles hay buen bosque de ribera; Ponte Ledesma suele ser un buen punto para asomarse al río.
Qué hacer
Caminar por pistas y caminos entre prados y masas de eucalipto y carballo, o moverse en bici por carreteras secundarias de poco tráfico. En la mesa manda el producto cercano y la cocina casera: carnes, quesos, empanadas y platos de cuchara cuando apetece.
Si solo tienes 2 horas
- Acércate a Ponte Ledesma para ver el Ulla y dar un paseo corto por la ribera.
- Recorre una aldea cercana sin prisas: busca cruceiros en los cruces y algún hórreo entre las casas.
- Si te queda de paso, entra un momento en la Iglesia de Santa María de Vedra.
Errores típicos
- Quedarse solo en la carretera principal: Vedra se entiende mejor entrando por secundarias y parando en aldeas pequeñas.
- Ir con el tiempo justo: entre desvíos, paradas y algún tramo estrecho, conviene contar con margen.
- En días de lluvia, meterse por pistas sin mirar: algunas se ponen resbaladizas y el barro aparece rápido.
Información práctica
Cómo llegar: desde Santiago se entra por la AC-453 en unos 20 minutos; desde A Coruña, por la AG-56 y después AC-453. Hay autobuses que conectan con Santiago, pero para enlazar parroquias compensa ir con coche.
Mejor época: primavera y otoño, cuando el verde luce y el calor aprieta menos. En verano hay más ambiente por las fiestas; en invierno, más días grises y lluvia, que aquí se notan.