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sobre Padrón
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Padron aparece donde el Sar se encuentra con el Ulla, en un tramo de valle bajo que durante siglos funcionó como puerta fluvial hacia el interior de Galicia. Antes de que Santiago se consolidara como centro religioso, aquí estaba Iria Flavia, un núcleo romano vinculado al tráfico por río y a las primeras estructuras eclesiásticas del noroeste. De esa historia procede también la tradición más conocida del lugar: la llegada por agua del cuerpo del apóstol Santiago.
La piedra asociada a ese relato —el pedrón— se conserva dentro de la iglesia de Santiago. Está colocada bajo el altar y protegida por una reja. La pieza, más allá de la leyenda, recuerda que Padron fue durante siglos un punto de entrada para quien llegaba por mar y remontaba los ríos.
La ciudad que fue obispado antes que Santiago
Iria Flavia fue sede episcopal desde el siglo VI, bastante antes de que Compostela adquiriera protagonismo. La iglesia de Santa María a Maior ocupa el lugar del antiguo centro religioso. El edificio actual mezcla fases distintas, aunque el crucero románico del siglo XII sigue marcando el carácter del conjunto.
Existe la tradición de que aquí se levantó el primer templo dedicado a la Virgen en el mundo cristiano. Es una afirmación difícil de comprobar, pero ayuda a entender la importancia simbólica que tuvo Iria en la organización religiosa de Galicia.
En el atrio hay un cruceiro del siglo XV atribuido a un donante llamado Juan Loreda. Castelao lo dibujó siglos después, cuando pasó por la zona estudiando este tipo de piezas. Su interés no es solo artístico: los cruceiros marcaban espacios de reunión, caminos y límites parroquiales.
Cuando la sede episcopal se trasladó a Santiago, Padron perdió peso institucional. Aun así conservó memoria de su papel inicial. Un documento de Fernando II de León, en el siglo XII, menciona la villa como lugar asociado al desembarco del Apóstol y confirma privilegios para la población.
El convento, el puente y la subida al monte
El paseo más habitual empieza junto al río, en la zona del Espolón. Desde allí se ve cómo el Sar atraviesa el casco urbano antes de unirse al Ulla unos kilómetros más abajo.
Cuesta arriba aparece el Convento do Carme, construido a lo largo del siglo XVIII. La arquitectura es sobria, propia de un momento en el que el barroco ya se estaba moderando. El atrio funciona como balcón sobre el valle del Sar y permite entender la relación entre el pueblo, el río y las huertas que lo rodean.
En la parte baja se cruza el puente de Santiago, reconstruido tras una gran riada en el siglo XIX. Muy cerca está la fuente vinculada a una leyenda jacobea: según la tradición, el manantial brotó cuando Santiago golpeó la roca con su bastón. Historias de este tipo aparecen en muchos lugares del Camino y suelen mezclar devoción popular con memoria local.
Desde el casco urbano también se puede subir al Santiaguiño do Monte. La escalinata tiene algo más de un centenar de peldaños y conduce a una pequeña capilla. Arriba el paisaje se abre hacia el valle agrícola del Sar, con parcelas pequeñas y dispersas.
Los pimientos de Herbón y el paisaje de huertas
La relación entre Padron y los pimientos procede del cercano convento franciscano de Herbón. Allí, según se cuenta tradicionalmente, los frailes introdujeron semillas traídas de América en el siglo XVIII. Con el tiempo el cultivo se extendió por las huertas de la zona.
El resultado son los conocidos pimientos de Herbón, hoy protegidos por denominación de origen. Se cultivan en parcelas pequeñas, muy próximas al río, donde el suelo mantiene bastante humedad. La regla popular sigue siendo la misma: unos pican y otros no.
En el mercado semanal del Espolón suelen aparecer agricultores de la comarca con cestas de producto recién recogido. Es una escena habitual del pueblo, más cercana a la vida local que al visitante ocasional.
La cocina de la zona utiliza también marisco de las rías próximas. Empanadas y platos sencillos siguen presentes en muchas casas, sobre todo en días de mercado o reuniones familiares.
Rosalía y el cementerio de Adina
Padron está muy ligado a la figura de Rosalía de Castro. La escritora pasó aquí sus últimos años y fue enterrada primero en el cementerio de Adina, a las afueras del núcleo urbano.
El lugar es pequeño y bastante sobrio. Durante un tiempo también reposó allí Camilo José Cela antes de que sus restos fueran trasladados. La presencia de ambos nombres explica que mucha gente se acerque a conocer el cementerio, aunque el espacio conserva un carácter tranquilo, propio de los camposantos rurales gallegos.
Cómo recorrer Padron
El centro histórico se puede caminar sin dificultad. La iglesia de Santiago, el Espolón y el puente quedan a pocos minutos entre sí.
Quien tenga algo más de tiempo puede acercarse a Iria Flavia y a Herbón siguiendo tramos del Camino Portugués. El paisaje es llano y agrícola, con caminos que alternan asfalto y pistas entre huertas.
Padron no es grande, pero su historia aparece en muchos puntos del recorrido. Conviene caminar despacio y fijarse en los detalles: los cruceiros, los muros de piedra, el río siempre cerca. Aquí buena parte del pasado gallego pasó antes de llegar a Santiago.