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sobre Baralla
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Baralla queda a media hora larga de Lugo por la LU‑633. La carretera se retuerce bastante antes de llegar. No hay misterio con el aparcamiento: suele haber sitio cerca del ayuntamiento o a lo largo de la travesía.
Este municipio de la comarca de Sarria ronda los 2.400 vecinos y está muy disperso. Decenas de aldeas, mucho monte y prados entre el río Neira y las sierras que cierran el valle.
Antes de bajar del coche
Aparcar no suele ser problema. El núcleo es pequeño y la carretera principal pasa por arriba. Si hay fiesta o feria, el tráfico se acumula y toca dejar el coche un poco más lejos y caminar.
En verano hay más movimiento porque vuelven muchos vecinos que viven fuera. El resto del año el pueblo va despacio. Si vienes por la tarde, es fácil encontrarte la niebla bajando hacia el río.
El río Neira
El Neira atraviesa Baralla y marca el sitio. Hay un puente antiguo y varios pozos donde en verano algunos se meten al agua. Está fría incluso en agosto.
El río tiene además su pequeña historia literaria. Gonzalo Torrente Ballester utilizó el nombre de Baralla en su novela La saga/fuga de J.B.. Aquí todavía hay quien comenta si el escritor pasó por la zona o si simplemente tomó el nombre y siguió a lo suyo.
Más allá de eso, el plan es sencillo: paseo corto por la orilla, mirar el agua y poco más.
Torres, pazos y monte alrededor
La torre de Doncos está bastante tocada. Quedan muros y poco más. Fue parte de la defensa medieval de la zona, aunque hoy es sobre todo un resto de piedra con historia detrás.
También hay casas grandes repartidas por el municipio, como la de Guimarei, que se ve desde la carretera. Muchas siguen siendo propiedades privadas y no están pensadas para visitas.
Si quieres caminar un poco más en serio, el terreno alrededor da para rutas largas. La Serra de Picato queda cerca y desde arriba se abre bastante el paisaje. Conviene llevar agua y no confiarse: es monte, no un paseo urbano.
Fiestas del pueblo y lo que se come
Durante el año hay varias celebraciones locales. En verano suele organizarse una comida popular cerca del río, con mesas largas y gente de las parroquias cercanas. Cada uno lleva lo suyo o compra algo allí mismo. Música tradicional, conversación y tarde larga.
El Entroido también tiene movimiento. Aparecen comparsas, disfraces hechos en casa y verbena por la noche. No es un carnaval masivo, más bien cosa de vecinos.
En cuanto a comida, lo habitual de interior gallego. Caldo cuando hace frío, empanada, algo de cerdo y castañas cuando llega el magosto. Nada sofisticado. Comida de casa.
Consejo final
Baralla no cambia un viaje por sí sola. Sirve más bien como parada tranquila si andas por esta parte de Lugo o vas camino de los Ancares.
Baja al río, da una vuelta y mira el valle. Con un rato basta. Si el día sale lluvioso, tampoco pasa nada por seguir de largo. Aquí la vida sigue igual con o sin visitantes.