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sobre Triacastela
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En la montaña lucense, Triacastela es parada clásica de peregrinos y de quien busca Galicia interior sin prisas. Con unos 600 habitantes y a unos 660 metros de altitud, aquí el Camino Francés se bifurca: puedes seguir por Samos (si quieres acercarte al monasterio) o tirar por San Xil, más alto y más silencioso. Ese cruce de rutas ha marcado el carácter del lugar desde hace siglos.
El nombre remite a un pasado de fortalezas hoy desaparecidas. A cambio quedan un caserío de piedra, hórreos, agua corriendo cerca y ese ambiente de villa de paso donde siempre hay alguien llegando y alguien saliendo.
Qué ver en Triacastela
La iglesia de Santiago preside el núcleo principal; conserva guiños a su origen románico y mantiene su vínculo con la ruta jacobea. En el paseo por el casco aparecen casas tradicionales, balcones de madera y callejas cortas.
Fuera del centro, asoman pequeñas capillas como la de A Ponte y As Silgadas, de devoción local. El entorno lo pone el valle y los montes de Oribio, con bosques de castaños y robles. El río Oribio deja rincones frescos (pozas y saltos pequeños) para parar un rato, sobre todo en días de calor.
Qué hacer
Además del propio Camino, hay paseos hacia aldeas como Balsa, Lamas o Fontearcuda. También se puede seguir la llamada ruta de los tres castillos: no verás restos claros, pero sirve como excusa para recorrer la ladera.
En la mesa mandan los platos de la montaña lucense: caldo, ternera, castañas y quesos de la zona. Si te interesa la historia del Camino, aquí se recuerda la tradición de los hornos de cal de Castañeda.
Mejor época
Triacastela funciona bien en primavera y otoño, cuando el monte está vivo y se camina con temperaturas más llevaderas. En pleno verano hay más tránsito jacobeo y el pueblo se nota más concurrido; si buscas calma, conviene madrugar o elegir otro momento del día. Con lluvia, algunos tramos de sendero y accesos junto al río pueden estar más resbaladizos.
Errores típicos
- Tratar Triacastela como simple punto de paso y no dedicarle ni media hora.
- Llegar en hora punta del Camino y esperar silencio y sitio fácil para parar.
- Estrenar calzado aquí: hay tramos irregulares y se nota.