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sobre Castro de Rei
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En el corazón de Terra Chá, donde las llanuras se abren como un mar de prados y cereal bajo el cielo gallego, Castro de Rei mantiene el ritmo tranquilo de la Galicia interior. A unos 400 metros de altitud y con alrededor de 4.800 habitantes, aquí el patrimonio religioso y la arquitectura popular conviven con un paisaje abierto, más agrario que montañoso.
El topónimo ya apunta al pasado: un castro que fue ganando peso en las rutas entre Lugo y el norte de la provincia. Hoy se descubre por parroquias, aldeas y carreteras secundarias. Conviene venir con tiempo y poca prisa: lo mejor está en lo cotidiano.
Qué ver en Castro de Rei
El recorrido lo marca, en buena parte, el patrimonio religioso. La iglesia de Santa María de Castro de Rei reúne elementos de distintas épocas, y por el municipio aparecen capillas, cruceiros y cementerios parroquiales que hablan de la vida local.
Merece una parada la iglesia de San Xoán de Lagostelle, románico rural con detalles en la portada que piden acercarse despacio y mirar.
Fuera de los templos, suma puntos la arquitectura tradicional: hórreos, casas de piedra, alguna galería y conjuntos rurales bien conservados en parroquias como Lagostelle, Barral o Castromaior. Aquí funciona caminar sin un plan rígido y dejar que te guíen los desvíos.
Qué hacer
Castro de Rei es paso del Camino Norte hacia Santiago, así que es normal cruzarse con peregrinos. También apetece senderismo suave por pistas entre prados y pequeños bosques, con ganado cerca: paisaje de trabajo, sin artificios.
En la mesa manda el producto: ternera gallega, quesos, pan de horno y empanadas. Si coincide un día de mercado, es buena ocasión para comprar algo sencillo y local.
Fiestas y tradiciones
Las fiestas patronales de Santa María se celebran en agosto, con el formato clásico de procesión y verbena. En las parroquias hay romerías entre primavera y verano, y en otoño llegan los magostos, con castañas asadas y vino del país.
Si solo tienes 2 horas
- Vuelta corta por el entorno del núcleo principal y parada en la iglesia de Santa María.
- Desvío a San Xoán de Lagostelle para ver el románico.
- Regreso por alguna aldea cercana para fijarte en hórreos y arquitectura popular (sin invadir fincas ni accesos).
Errores típicos
- Querer “verlo todo” en una mañana: las distancias entre parroquias se hacen en coche y el interés está en parar a menudo.
- Entrar en pistas o corredoiras con el coche sin comprobar si son de paso público: muchas dan servicio a fincas.
- Ir con el tiempo justo y sin calzado adecuado: incluso en seco, los caminos pueden estar blandos.
Información práctica
Cómo llegar: A unos 25 km al norte de Lugo, con acceso por la N-640 hacia Viveiro. También hay transporte público por carretera.
Consejos: Cuenta con trayectos cortos en coche entre parroquias y combina la visita con otros municipios de Terra Chá como Begonte o Muras.