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sobre Vilalba
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En el corazón de Terra Chá, la llanura más extensa de Galicia, Vilalba ejerce de capital comarcal y cruce de caminos entre tradición y vida cotidiana. Esta villa lucense, de casi 14.000 habitantes, se asienta a unos 450 metros de altitud, sobre un territorio de suaves ondulaciones donde los prados y cultivos se alternan con eucaliptales y robledales. Lejos del tirón turístico de la costa, aquí manda el interior: ritmo tranquilo, paisajes abiertos y una Galicia menos vistosa a primera vista, pero muy agradecida cuando te detienes.
La huella medieval se ve pronto. La Torre de los Andrade, rotunda y seria, recuerda el poder señorial que marcó la zona durante siglos. A partir de ahí, Vilalba se entiende paseándola: plazas, mercado, conversación fácil y esa mezcla gallega de reserva y hospitalidad.
Qué ver en Vilalba
La Torre de los Andrade es el gran hito del casco urbano: un torreón octogonal del siglo XV, singular en Galicia, que hoy forma parte de un parador de turismo. Compensa rodearla con calma y fijarse en la piedra y en la planta.
El casco histórico conserva arquitectura popular (casas de piedra, soportales) y algún pazo urbano. La iglesia de Santa María resume bien las capas del tiempo: reformas y ampliaciones que han ido dejando una mezcla de estilos.
En los alrededores, Terra Chá se disfruta en pequeño: los bosques de Gayoso y A Magdalena invitan a caminar sin prisa. La ruta del río Magdalena recorre un tramo fluvial con molinos y zonas de descanso.
Si te interesa la arquitectura religiosa rural, en las parroquias aparecen iglesias y capillas con románico y barroco popular, muy pegadas al paisaje.
Qué hacer
Terra Chá se presta a recorrerla a pie o en bicicleta por carreteras secundarias y caminos rurales. También hay rutas de senderismo entre parroquias, con ese horizonte ancho típico de la comarca.
La gastronomía aquí va de producto: ternera de la zona y huerta. Los jueves, el mercado tradicional anima el centro y es buen momento para ver la villa en su versión más cotidiana.
La pesca en ríos cercanos y la caza tienen tradición en la comarca, siempre según temporada y normativa.
Fiestas y tradiciones
El año se mueve con el Carnaval en febrero y, ya en verano, con las patronales de Santa María Magdalena a finales de julio, cuando se llenan las calles de música y ambiente. En agosto muchas parroquias celebran sus fiestas. El San Froilán (5 de octubre), aunque es el gran referente en Lugo, también deja actividad en Vilalba.
La Feira do Gando, el segundo y cuarto jueves de cada mes, mantiene viva la tradición ganadera y reúne gente de toda la zona.
Información práctica
Cómo llegar: Vilalba está a 36 km de Lugo por la N-634 o la A-8. Desde Santiago de Compostela, unos 90 km por la A-54 y la N-634. Hay estación de ferrocarril en la línea Ferrol–León.
Consejos: Lleva alguna prenda de abrigo incluso en verano: por la noche refresca. Si vienes en jueves, encontrarás más movimiento en el centro.
Si solo tienes 2 horas
- Da un paseo por el casco histórico y acércate a la Torre de los Andrade (merece verla desde varios ángulos).
- Enlaza con un tramo corto de la ruta del río Magdalena para cambiar piedra por verde y agua.
Errores típicos
- Ir en jueves sin contar con el mercado/feria: hay más ambiente, pero también más tráfico y menos sitio para aparcar cerca del centro.
- Quedarse solo en la foto de la torre: Vilalba gana cuando le dedicas un paseo tranquilo y sumas un tramo de río o bosque en las afueras.
- Subestimar el fresco: incluso en verano, por la tarde-noche puede bajar la temperatura.