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sobre Castro Caldelas
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Castro Caldelas, en la Ribeira Sacra ourensana, es una villa pequeña (ronda los 1.200 habitantes) pero con mucha presencia: calles de piedra, soportales y un castillo que se impone sobre el caserío desde lo alto. Aquí se viene a caminar despacio, a fijarse en los detalles —escudos, corredores, portadas— y a asomarse a los valles que rodean Terra de Caldelas.
Qué ver
El Castillo de Castro Caldelas es la postal del pueblo. La estructura se conserva bien y desde la torre se abren vistas amplias del entorno. Dentro suele haber un espacio de interpretación; mejor comprobar horarios según temporada.
Baja después al casco histórico: la Plaza Mayor porticada, las casas blasonadas y el entramado de calles empedradas se recorren en poco tiempo, pero piden calma (y calzado con suela decente).
Junto al castillo, la Iglesia de Santa Isabel mezcla origen románico con reformas posteriores. Si te apetece salir del núcleo, la Iglesia de San Julián (Penedela) es un buen ejemplo del románico rural.
Qué hacer
Hay rutas de senderismo por la montaña y caminos que bajan hacia zonas de viñedo en bancales. Para entender el paisaje de la Ribeira Sacra, compensa buscar miradores naturales por los alrededores.
En la mesa mandan los productos de temporada: castañas en otoño, huerta, carnes y cocina tradicional, con vinos de la D.O. Ribeira Sacra como acompañamiento habitual.
Si solo tienes 2 horas
- Sube al castillo y date una vuelta por los alrededores.
- Recorre la Plaza Mayor y enlaza las calles del casco histórico sin mapa, dejándote llevar.
- Entra en Santa Isabel si coincide que está abierta.
Errores típicos
- Ir con prisa: aquí lo mejor suele pasar entre una esquina y la siguiente.
- Calzado poco adecuado: el empedrado y las cuestas se notan.
- No mirar la previsión: la altitud se deja sentir y el tiempo puede cambiar rápido.