Artículo completo
sobre Parada de Sil
Ocultar artículo Leer artículo completo
En lo alto de Terra de Caldelas, Parada de Sil es un municipio pequeño y montañoso donde el verde atlántico convive con los viñedos en terrazas de la Ribeira Sacra. Aquí el ritmo cambia: aldeas de piedra agarradas a la ladera, caminos entre robles y castaños, y el Sil abajo, abriendo cañones que impresionan incluso cuando ya los traes vistos en fotos.
Se recorre con calma y, en la práctica, con coche. La gracia está en encadenar románico, miradores y paseos cortos por pistas y senderos, sin intentar abarcar demasiado en pocas horas.
Qué ver
- Monasterio de Santa Cristina de Ribas de Sil: conjunto monástico medieval, con iglesia románica de tres ábsides. El entorno, entre bosque y pendiente, cuenta tanto como la piedra.
- Iglesia parroquial de San Salvador de Barxacova: románico rural y sobrio, en un punto alto que ayuda a leer el paisaje.
- Miradores sobre los Cañones del Sil: varios puntos del municipio asoman a las gargantas del río, con bancales y desniveles serios.
- Aldeas tradicionales como Barxacova, Abeleda o Cristosende: casas de piedra, hórreos y callejuelas para un paseo corto.
Qué hacer
- Senderismo: rutas entre bosque atlántico y vistas al Sil; algunas bajadas hacia el río se notan en las piernas.
- Paseos en catamarán por el Cañón del Sil: salen desde embarcaderos cercanos; conviene planificarlo con antelación.
- Paisaje del vino: estás en el ámbito de la D.O. Ribeira Sacra; caminar entre bancales ayuda a entender la “viticultura heroica”.
- Fotografía: nieblas, atardeceres desde miradores y románico entre árboles.
Errores típicos
- Ir con prisas: las carreteras son de curvas y la zona pide margen.
- Estrenar miradores a mediodía en verano: en las zonas abiertas el calor cae de lleno; mejor primera o última hora.
- Confiar en “ya comeremos por allí”: servicios limitados; lleva el día medio organizado.
Información práctica
Cómo llegar: desde Ourense se suele ir por la N-120 y luego carreteras comarcales hacia Parada de Sil; son tramos de montaña, así que conviene conducir sin prisas.
Consejos: calzado con suela decente para piedra húmeda y pistas. No apures gasolina y lleva agua si vas a caminar. Un coche facilita mucho moverse entre aldeas y miradores.