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sobre O Saviñao
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El turismo en O Saviñao se entiende mejor mirando el Miño. El río marca la forma del municipio: se encaja entre laderas de pizarra y dibuja grandes curvas antes de continuar hacia el sur. Desde muchos de los altos del término municipal —y hay bastantes— el agua parece un lago. No lo es: es el embalse de Belesar, construido a mediados del siglo XX. Con la subida del nivel quedaron anegadas partes del antiguo núcleo de Belesar, sobre todo las zonas bajas y las huertas próximas al río. Cuando el embalse desciende mucho todavía aparecen restos de viejos caminos y muros.
Piedras que explican el lugar
La Ribeira Sacra es territorio antiguo y en O Saviñao esa continuidad se ve con claridad. En Abuime, a pocos kilómetros de Escairón, se conserva un dolmen cubierto por un túmulo de unos veinte metros de diámetro. Corresponde al Neolítico final, varios milenios antes de nuestra era. La cámara megalítica se mantiene reconocible y el conjunto no ha sufrido grandes intervenciones modernas, algo poco frecuente. El acceso es sencillo: un pequeño sendero atraviesa prados y monte bajo hasta el túmulo.
Más al sur se menciona a menudo el dolmen de Seteventos, de menor tamaño. No es un conjunto tan evidente como el de Abuime, pero ayuda a entender que este tramo del valle estuvo ocupado desde muy temprano.
Con la Edad Media cambia el paisaje monumental. La iglesia de Santo Estevo de Ribas de Miño, levantada en el siglo XIII, es una de las piezas románicas más conocidas de la Ribeira Sacra. Mantiene el ábside semicircular y una portada con arquivoltas decoradas con bolas. El edificio está colocado en una ladera muy pronunciada que cae hacia el Miño. Desde el atrio se domina el embalse y las viñas que bajan hasta el agua; la relación entre iglesia, río y terrazas agrícolas explica bien cómo se organizaba este territorio.
Viñedos en ladera
O Saviñao forma parte de la denominación de origen Ribeira Sacra. Aquí el viñedo ocupa pendientes muy fuertes, sostenidas por bancales de piedra. Son terrazas estrechas, construidas durante generaciones, que permiten trabajar una tierra que de otro modo sería impracticable.
La variedad tinta más extendida es la mencía, habitual en toda la zona. Muchas parcelas siguen trabajándose de forma manual por la pendiente. En época de vendimia es frecuente ver pequeños remolques y tractores muy estrechos subiendo por las pistas entre los bancales.
Entre Belesar y las laderas superiores hay senderos señalizados que recorren parte de este paisaje agrícola. Algunos tramos coinciden con caminos antiguos que comunicaban el valle con el interior de Terra de Lemos.
Fiestas y celebraciones locales
La vida festiva del municipio se reparte entre parroquias. El calendario suele seguir el ritmo tradicional gallego: carnaval a finales de invierno, hogueras de San Xoán en junio y celebraciones ligadas a la vendimia y al otoño.
En varios núcleos se organizan romerías cerca de iglesias o áreas de monte, con comida al aire libre y música tradicional. El magosto —castañas asadas, vino nuevo y fuego— aparece cada noviembre en plazas y campos comunales. No son eventos pensados para atraer visitantes; funcionan sobre todo como reuniones de vecinos y familias.
Lo que también forma parte del paisaje
El embalse transformó profundamente el valle. Además de los restos de antiguos caminos, en algunos puntos de la ribera todavía quedan estructuras abandonadas de proyectos que no prosperaron. En una pequeña ensenada cerca de la desembocadura del río Escairón, por ejemplo, se ven acumulaciones de neumáticos que durante años se utilizaron como soporte para un intento de cultivo acuícola. El tiempo y el agua los han ido cubriendo parcialmente, pero siguen ahí.
No es el tipo de imagen que aparece en las guías, aunque ayuda a entender cómo el territorio ha ido cambiando desde la construcción de la presa.
Cómo llegar y moverse por el municipio
O Saviñao se encuentra en la comarca de Terra de Lemos, al sur de Lugo. El acceso habitual es por carretera desde la ciudad de Lugo o desde Monforte de Lemos.
Conviene moverse en coche. El municipio está formado por muchas parroquias y aldeas dispersas, y el transporte público es limitado. Escairón funciona como núcleo administrativo y punto de servicios.
Para visitar lugares como Santo Estevo de Ribas de Miño, el dolmen de Abuime o las zonas de viñedo de Belesar hay pequeños aparcamientos o espacios donde dejar el coche en los bordes de los núcleos.
Las sendas que bajan hacia el río suelen ser de tierra o pizarra suelta. Cuando llueve resbalan bastante, así que merece la pena llevar calzado de sendero. En verano el sol pega con fuerza en las laderas; agua y gorra ayudan más de lo que parece. El paisaje aquí se recorre despacio, entre caminos estrechos y miradores naturales sobre el Miño.