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sobre Sobrado
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En la Terra de Melide, entre colinas suaves, prados y carballeiras, Sobrado marca el ritmo pausado de la Galicia interior. Con unos 1.800 habitantes, es un municipio de aldeas dispersas y caminos rurales donde el plan funciona mejor si es simple: caminar, mirar y dejar que el paisaje haga su parte. En el camino aparecen hórreos, cruceiros y casas de piedra que no piden foto rápida, sino un rato de atención.
Sobrado se entiende, sobre todo, desde el Monasterio de Santa María de Sobrado. Fundado en el siglo X y reconstruido entre los siglos XII y XVIII, es un gran conjunto cisterciense habitado por una comunidad de monjes trapenses. La iglesia tiene una fachada barroca del siglo XVIII; dentro merecen tiempo espacios como la Sala Capitular medieval, la cocina renacentista con gran chimenea y la sacristía barroca, de las más notables de Galicia. Antes de ir, conviene comprobar horarios de visita: evita viajes en balde.
Alrededor, el paisaje es de media montaña, con robles y castaños, arroyos y pistas que enlazan pequeñas aldeas. En otoño, la micología mueve a muchos aficionados; si vas a recolectar, hazlo con prudencia y respetando el entorno.
Si solo tienes 2 horas
- Visita el monasterio con calma (interior y claustros, si están accesibles).
- Pasea por los alrededores inmediatos para ver arquitectura tradicional sin meterte en una ruta larga: hórreos, cruceiros y corredoiras.
Errores típicos
- Llegar sin mirar horarios y encontrarte el monasterio cerrado.
- Quedarte en la fachada y salir sin entrar o sin dedicar tiempo al interior.
- Intentar abarcar demasiado: Sobrado se disfruta mejor con pocos planes y a paso lento.
Mejor época
Primavera y otoño, por luz, colores y temperaturas. En verano hay más movimiento; en invierno, más silencio y días cortos (y conviene contar con la meteorología).