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sobre Manzaneda
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A unos 900 metros de altitud, en plena Terra de Trives, Manzaneda es interior gallego en estado puro: aldeas pequeñas, piedra y pizarra, y una montaña que marca el ritmo. Con poca población, aquí se viene a caminar, a respirar aire fresco incluso en verano y a entender cómo es la Galicia alta, lejos de la costa.
La Serra de Queixa dibuja el horizonte con cotas por encima de los 1.700 metros y regala panorámicas amplias sobre valles y sierras cercanas. El paisaje alterna pinares y robledales, y cambia mucho según la estación: luz más dura en invierno, verdes intensos en primavera, ocres en otoño.
El lugar más conocido es la estación de montaña de Manzaneda, que concentra movimiento cuando llega la nieve y también puede servir como base para moverse por la zona el resto del año. Si te interesa más el patrimonio, compensa entrar en alguna aldea: casas tradicionales, hórreos y pequeñas capillas que siguen ahí, sin posar. La iglesia parroquial de Santa María y el Castro de Saceda completan una visita breve sin salir del municipio.
En la mesa manda lo de estas alturas: ternera, productos de temporada (en otoño, setas) y cocina de pueblo, sin florituras.
Si solo tienes 2 horas
- Asómate a algún punto alto de la Serra de Queixa (aunque sea con un paseo corto) para situarte y entender el relieve.
- Da una vuelta por una aldea cercana y fíjate en la arquitectura de piedra y pizarra.
- Si te tira la arqueología, acércate al Castro de Saceda.
Mejor época
- Otoño: buen momento por colores, setas y temperaturas agradables (ojo con la niebla).
- Invierno: atractivo si buscas nieve, pero conviene ir con margen y revisar accesos.
- Verano: se agradece el fresco en altura; aun así, al caer la tarde suele bajar la temperatura.