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sobre Palas de Rei
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En el corazón de A Ulloa, entre prados ondulados, carballeiras y aldeas dispersas, Palas de Rei convive con el paso constante del Camino de Santiago sin perder el pulso rural. Con algo más de 3.300 habitantes y unos 550 metros de altitud, aquí apetece bajar el ritmo: caminar, comer bien y asomarse a un románico que aparece casi sin avisar entre fincas y corredoiras.
El nombre del municipio se asocia a una vieja leyenda sobre un palacio real visigodo. Más allá del relato, lo que se palpa es una tierra agrícola y ganadera, con el queso de A Ulloa y la ternera gallega muy presentes en la mesa. El Camino Francés ha traído movimiento, alojamientos y servicios, pero en cuanto te apartas del eje principal vuelve la calma: hórreos, cruceiros y parroquias pequeñas que explican el territorio mejor que cualquier cartel.
Qué ver en Palas de Rei
En el centro, la iglesia de San Tirso conserva elementos románicos del siglo XII, aunque con reformas posteriores. Es una parada natural para quien cruza la villa.
A pocos kilómetros está la iglesia de Vilar de Donas, uno de los conjuntos más interesantes del municipio: antiguo monasterio del siglo XII, con pinturas murales góticas del siglo XV, y vinculado a la Orden de Santiago. Entra con tiempo y míralo sin prisa.
Si te apetece una ruta corta en coche, puedes encadenar parroquias como San Xulián do Camiño o Santa María de Merlán, pequeñas piezas de románico rural. El paisaje lo completa la red de regatos y el entorno del río Pambre, que aporta sombra y frescor para paseos tranquilos.
A poca distancia se puede visitar el Castillo de Pambre, una de las fortalezas medievales mejor conservadas de Galicia.
Qué hacer
El Camino de Santiago marca la agenda: Palas de Rei queda a unos 67 kilómetros de Santiago, un tramo que muchos recorren en las últimas etapas.
Sin mochila de peregrino, el municipio se presta a caminar entre aldeas y pistas rurales, combinando patrimonio y naturaleza.
En la mesa, manda la cocina gallega de interior: pulpo, lacón con grelos, empanadas y, en especial, los lácteos de A Ulloa. El queso con D.O. Arzúa-Ulloa encaja muy bien con un blanco gallego.
Fiestas y tradiciones
Las fiestas de San Tirso se celebran a finales de enero. En agosto llega el tramo más animado, con verbenas y reuniones familiares, típico de los pueblos en verano.
La tradición quesera se deja ver en celebraciones comarcales como la Festa do Queixo de Arzúa-Ulloa (a principios de marzo), y muchas parroquias mantienen romerías en primavera y verano.
Si solo tienes 2 horas
- Vuelta por el centro y el entorno del Camino, con parada en San Tirso.
- Escapada en coche a Vilar de Donas (y entra).
- Si aún te encaja, acércate al entorno del Pambre para estirar las piernas a la sombra.
Errores típicos
- Quedarse solo en la calle principal del Camino: en cuanto te desvías un poco, el municipio gana mucho.
- Ir con el tiempo justo a Vilar de Donas: merece una visita con calma, sobre todo si quieres fijarte en las pinturas.
- Confiarse con el coche en caminos secundarios: algunos tramos son estrechos; mejor conducir sin prisa y aparcar donde no estorbes a vecinos y tractores.
Información práctica
Cómo llegar: Desde Lugo, unos 45 km por la N-547. Desde Santiago, distancia similar por la misma carretera. Hay autobuses que conectan con ambas ciudades.
Mejor época: Primavera y otoño suelen dar la mejor combinación de luz, temperaturas y paisaje. En verano hay más ambiente y más peregrinos. En invierno, frío y humedad; cuenta con días cortos y carreteras secundarias más solitarias.
Consejos: Calzado cómodo si vas a moverte a pie por pistas y caminos. En temporada alta del Camino, conviene reservar alojamiento con margen.