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sobre Portomarín
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Portomarín está a unos 35 km de Lugo por la LU‑633. El coche sigue siendo la forma más sencilla de llegar. El aparcamiento se llena rápido en verano y en días con muchos peregrinos. Si ves sitio en la parte alta del pueblo, aprovéchalo y baja andando. El centro se recorre sin coche.
Cómo es el pueblo hoy
Portomarín es pequeño. El núcleo se camina en poco tiempo. Casi todo gira alrededor de la plaza y de la iglesia de San Nicolás. El resto son calles residenciales y algunos servicios para peregrinos. No hay mucho más que explorar dentro del casco urbano.
El pueblo actual no es el original. El antiguo quedó bajo el embalse de Belesar cuando se construyó la presa en los años sesenta. Parte de los edificios se desmontaron piedra a piedra y se levantaron de nuevo en la zona alta. Por eso el trazado resulta algo extraño si lo comparas con otros pueblos del Camino.
La iglesia de San Nicolás
La iglesia románica de San Nicolás —también llamada San Juan— es lo más claro que ver aquí. Tiene aspecto macizo, casi militar, con almenas en la parte superior y un rosetón grande en la fachada. No es una fortaleza, aunque lo parezca desde lejos.
Si te acercas verás marcas grabadas en muchas piedras. Sirvieron para numerar cada bloque cuando desmontaron el edificio y lo reconstruyeron más arriba.
El río y lo que queda del pueblo viejo
Desde la orilla del Miño arranca una escalinata larga que sube hacia la iglesia. Es el acceso más directo desde el puente. La subida no es complicada, pero se nota si hace calor o llevas mochila.
A veces, cuando el nivel del embalse baja bastante, aparecen restos del viejo Portomarín. Suelen verse muros cortos o líneas de piedra dispersas. No esperes un pueblo entero emergiendo del agua. La mayoría del tiempo apenas se distingue nada.
Junto al río está también la pequeña capilla de las Nieves, trasladada igual que otros edificios cuando se construyó la presa.
Caminar un poco más allá
Portomarín es una parada clásica del Camino Francés. El pueblo vive en gran parte de ese flujo constante de peregrinos.
Si sigues el camino a pie durante media hora, el paisaje cambia poco pero se entiende bien la comarca de Ulloa: pistas rurales, prados, algún bosque pequeño y aldeas dispersas. Es campo gallego interior, sin grandes miradores ni monumentos.
Alrededor del embalse hay caminos sencillos para caminar. En verano a veces se ven actividades en el agua, como barcas o piraguas, aunque dependen del nivel del embalse y de quién esté trabajando ese año.
Cuánto tiempo dedicarle
Portomarín funciona más como etapa que como destino largo. En un par de horas ves el centro, la iglesia y bajas al río.
Si vienes en verano, intenta pasar temprano. A media mañana llegan muchos peregrinos y el aparcamiento se complica. Aparca arriba, baja andando y tómate el paseo con calma. No hace falta más planificación.