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sobre Larouco
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Larouco, en Valdeorras, es uno de esos municipios pequeños donde la Galicia interior se entiende caminando despacio: aldeas dispersas, casas de piedra y pizarra, hórreos, viñas en las laderas y silencios largos. Aquí no hay un gran monumento que lo ordene todo; lo interesante aparece a retales, entre núcleos y por los caminos que los cosen.
Qué ver en Larouco
Acércate a las aldeas con ojo para la arquitectura popular: muros de piedra, tejados de pizarra, corredores de madera, hórreos y cierres tradicionales. En cada parroquia, la iglesia y su entorno (cruceiros, fuentes, pequeñas capillas) suelen marcar el punto de referencia y el ritmo del lugar.
El paisaje hace de hilo conductor: viñedo, monte y prados, con cambios claros según la estación. Si ganas algo de altura, se abren panorámicas del valle de Valdeorras y de las montañas cercanas.
Qué hacer
Lo mejor aquí es moverse a pie por pistas y caminos entre aldeas: paseos tranquilos, a ratos entre viñas y a ratos por monte bajo, con tramos de sombra y otros más abiertos. El vino está muy presente en la comarca; si te interesa el enoturismo, busca visitas en bodegas de Valdeorras y prueba la Godello.
En la mesa, manda la cocina de temporada: empanadas, productos de huerta y platos gallegos de los de toda la vida, que encajan bien con los vinos de la zona.
Si solo tienes 2 horas
- Da un paseo corto por una o dos aldeas para fijarte en hórreos, casas de pizarra y cruceiros.
- Sube a un punto alto (aunque sea un tramo por carretera) para ver el valle y el mosaico de viñedos.
Errores típicos
- Ir en las horas centrales del verano: el calor se nota más de lo que parece sobre el mapa. Mejor primera hora o última.
- Aparcar ocupando entradas de fincas o pasos estrechos entre casas: deja el coche donde no estorbe, porque aquí todo es estrecho y se trabaja la tierra.