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sobre Ventrosa
Una de las 7 Villas del Alto Najerilla; pueblo ganadero con arquitectura serrana y reloj en la torre.
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En la Sierra de la Demanda, por encima de los mil metros, Ventrosa es de esos pueblos donde manda el paisaje. Con poco más de medio centenar de vecinos, se recorre en un paseo corto: piedra y madera, tejados tradicionales y ese silencio de montaña que solo se rompe a ratos con el ganado o el viento en los robles.
Más que venir a “hacer cosas”, aquí se viene a bajar revoluciones y a caminar. El entorno —hayedos y robledales— cambia mucho según la estación: en otoño el color lo invade todo; en invierno la altitud se nota y el tiempo puede ponerse serio.
Qué ver en Ventrosa
- Arquitectura popular serrana: casas de mampostería, balconadas y galerías de madera, calles estrechas y empedradas. Merece la pena ir despacio y fijarse en puertas, aleros y muros.
- Iglesia parroquial: pequeña y sobria, con rasgos del románico tardío. Encaja con el conjunto del pueblo, sin alardes.
- Salidas desde el casco: basta tomar cualquier camino para meterse en bosque y abrir vistas hacia el valle.
Qué hacer
- Paseos y senderismo por pistas y sendas de la Sierra de la Demanda, con tramos que ganan altura rápido.
- Setas en otoño: si vas a recoger, consulta la normativa vigente y actúa con respeto; la presión micológica en la zona es real.
- Fotografía: funcionan muy bien las primeras y últimas luces, sobre todo con nieblas o cielos cambiantes.
Si solo tienes 2 horas
- Vuelta tranquila por el casco para ver la arquitectura serrana y la iglesia.
- Sal por una pista cercana hasta el primer punto donde se abran vistas al valle y regresa sin apurar.
Errores típicos
- Ir sin abrigo, incluso en verano: al caer la tarde refresca de verdad.
- Confiarse con la carretera en invierno: hielo y nieve pueden complicar un trayecto corto.
Información práctica
Desde Logroño, el acceso habitual pasa por Nájera y Anguiano (N-120 y LR-113), y después por carretera comarcal hasta Ventrosa. Lleva calzado cómodo si piensas salir del casco: aquí el terreno manda.