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sobre Cabezón de Cameros
Diminuto pueblo en el Camero Viejo; ofrece paz y arquitectura serrana auténtica.
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En la comarca de Cameros, por encima de los 900 metros, Cabezón de Cameros va a su ritmo. Con una población mínima, es de esos lugares donde el silencio manda y el paisaje lo llena todo: piedra, madera, prados y monte alrededor.
El pueblo se recorre en un paseo corto. Las calles son tranquilas, con casas de arquitectura popular camerana: muros de piedra, entramados de madera, teja árabe y balcones de hierro. En el centro queda la iglesia parroquial, sobria y proporcionada al tamaño del lugar.
Lo más agradecido suele estar fuera del casco urbano. Alrededor se alternan bosques (roble, haya y pino) y laderas abiertas, con cambios muy marcados según la estación. Si caminas con calma y a primera o última hora, aparecen rastros de fauna y se oyen rapaces con facilidad.
Qué hacer
- Paseos y senderismo por caminos rurales y sendas de monte (mejor con mapa o track si no conoces la zona).
- Observación de naturaleza: corzos, ciervos, jabalíes y aves; aquí la paciencia cuenta más que la suerte.
- Micología en otoño, con recolección responsable y respetando la normativa.
Fiestas y tradiciones
En verano suele haber fiestas patronales y, como pasa en muchos pueblos pequeños, se nota el regreso de familiares y antiguos vecinos. Algunas costumbres de invierno, como la matanza, perviven de forma puntual.
Si solo tienes 2 horas
- Paseo por el casco urbano con parada en la iglesia.
- Toma el primer camino que suba hacia el monte para ganar un poco de altura y asomarte al valle.
- Siéntate un rato sin prisa: en un sitio así, lo mejor no siempre se “ve”, se escucha.
Errores típicos
- Ir sin agua ni algo de comida: no hay servicios comerciales en el pueblo.
- Confiarse con el tiempo: incluso en verano refresca al caer la tarde.
- Meter el coche por calles estrechas: mejor dejarlo donde no estorbe y caminar.
Información práctica
Desde Logroño se llega por la N-111 hacia Soria hasta Lumbreras, y desde allí por carreteras locales señalizadas. Calzado de monte y una capa de abrigo (también en tardes de verano) ayudan. En invierno, si hay nieve, conviene evitar improvisar.