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sobre Hornillos de Cameros
Uno de los pueblos más altos; situado en el Camero Viejo con arquitectura serrana pura.
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La sierra de Cameros, en La Rioja, está salpicada de pueblos que fueron más grandes. Hornillos de Cameros es uno de ellos. A más de 1.100 metros, su trazado habla de una época ligada al pastoreo y a los caminos ganaderos, aunque hoy el censo apenas supera la decena de vecinos.
El caserío se adapta a la pendiente. Calles cortas suben o bajan sin un orden claro, organizadas alrededor de la iglesia. La arquitectura responde al clima: inviernos largos, nieve algunos años, y una necesidad histórica de construcciones compactas.
Un casco urbano reducido
Hornillos se recorre en poco tiempo. No hay grandes plazas; es un entramado de calles donde aparecen balconadas de madera, muros de mampostería y portones que muestran reformas de distintas épocas.
La iglesia parroquial está dedicada a la Asunción. El edificio es sencillo, como es habitual en Cameros, y probablemente ha tenido varias reformas a lo largo de los siglos. Su importancia reside menos en su arquitectura y más en su función como punto de reunión en un núcleo tan pequeño.
En las viviendas más antiguas se ven aleros generosos para proteger las fachadas, muros gruesos y orientaciones pensadas para captar el sol.
El entorno de montaña
Hornillos está rodeado de monte. Según la ladera hay pinares, matorral y, en los barrancos, manchas de arbolado que varían con las estaciones. En otoño los colores se diversifican; en invierno domina el tono oscuro del pinar.
No hace falta alejarse mucho para tener vistas del valle. Basta tomar una pista desde las últimas casas y ganar algo de altura. En pocos minutos el pueblo queda abajo y la sierra se abre alrededor.
Paseos por los alrededores
Los caminos de la zona se usan principalmente para trabajos forestales o ganadería, por lo que no siempre están señalizados como rutas senderistas. Aun así, son transitables.
Es aconsejable informarse antes de adentrarse en el monte y considerar que el tiempo en la sierra cambia con rapidez. No es raro ver corzos o escuchar rapaces sobrevolando las laderas.
En temporada, la recolección de setas está sujeta a normativa y conviene conocer bien las especies.
Una visita breve
Hornillos de Cameros no es un lugar grande. El pueblo puede recorrerse en una hora, algo más si se sube a alguno de los caminos cercanos para observar el entorno.
El interés está en el conjunto: la relación entre el caserío, la montaña y el silencio que predomina gran parte del año.
Cuándo acercarse
Primavera y comienzos de otoño suelen ser momentos agradables para caminar por los alrededores, con temperaturas moderadas.
En verano refresca más que en el valle del Ebro, sobre todo por la noche. El invierno puede traer nieve, hielo y carreteras más delicadas, algo habitual a esta altitud.
Acceso y aspectos prácticos
Se llega por carreteras de montaña desde el valle del Iregua. El trayecto tiene curvas, cambios de rasante y, en ocasiones, ganado cerca de la calzada.
Conviene llevar abrigo incluso en meses cálidos y calzado cómodo si se piensa caminar. Los servicios en el pueblo son escasos. Se visita mejor como parte de una ruta más amplia por Cameros.