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sobre Jalón de Cameros
Pequeño rincón del Camero Viejo; destaca por su tranquilidad y la ermita del Santo Cristo.
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Jalón de Cameros (Cameros, La Rioja) es una aldea mínima: apenas 22 vecinos a 876 metros. Aquí no hay reclamos de postal ni listas de “cosas que hacer”. Lo que se encuentra es un pueblo de montaña tal cual: silencio, piedra vieja y un paisaje que marca el paso del día.
Lo más agradecido es pasear sin prisa por el casco. La arquitectura camerana —mampostería, madera, balcones cerrados— se entiende mejor cuando te paras a mirar: son soluciones prácticas para el frío, la nieve y la vida de sierra. La iglesia parroquial, en el centro, sirve como referencia para orientarse y para leer la organización del pueblo.
En cuanto sales del núcleo, manda el entorno: laderas, manchas de bosque y caminos que cambian mucho según la estación. En otoño el monte se vuelve más vistoso, y en verano se agradece la sombra cuando aprieta el sol. También aparecen fuentes y algún lavadero: detalles pequeños, pero muy reveladores de cómo se vivía aquí.
Qué hacer
- Caminatas cortas por pistas y sendas cercanas, con paradas para fotos y miradores naturales.
- Observación del paisaje y de la vida rural, sin buscar “actividad” a la fuerza.
- Micología en temporada: mejor informarse antes y ser prudente si no se tienen conocimientos.
Mejor época
Primavera y otoño suelen dar las mejores caminatas por temperatura y colores. En invierno conviene contar con frío, hielo o nieve, y en verano, con menos agua y más horas de sol: planifica horarios y lleva lo necesario.
Errores típicos
- Llegar pensando que habrá bares, tienda o alojamiento abiertos a diario.
- Confiarse con la cobertura y no llevar mapa o batería suficiente.
- Aparcar tapando accesos o entradas de casas: el espacio es mínimo y se nota enseguida.
Información práctica
Desde Logroño se llega por la LR-113 hacia Villoslada de Cameros y luego por carreteras locales. Para dormir o comer, conviene organizarse con antelación: el tamaño del pueblo limita la oferta.