Artículo completo
sobre Ortigosa de Cameros
Pueblo espectacular con dos barrios unidos por un puente de hormigón; cuevas visitables y embalse.
Ocultar artículo Leer artículo completo
A más de mil metros de altitud, en plena sierra camerana, Ortigosa de Cameros es un pueblo pequeño y sereno, de los que se recorren sin prisa. Con unos 219 vecinos, mantiene ese ritmo de montaña en el que el paisaje manda más que la agenda. El casco urbano, de piedra y madera, conserva bien la arquitectura tradicional: calles estrechas, balconadas y tejados de teja árabe que encajan con el entorno.
Qué ver en Ortigosa de Cameros
- La iglesia parroquial, el edificio más reconocible del pueblo, con una presencia que se nota desde el valle.
- El paseo por el casco, fijándote en la construcción popular: mampostería, madera y detalles sencillos que cuentan cómo se vivía aquí.
- El entorno inmediato, con robledales y hayedos en las laderas. En otoño el color cambia el carácter del valle; en primavera, el verde lo ocupa todo.
Qué hacer
Lo más agradecido es caminar. Desde el pueblo salen caminos y pistas hacia el monte, con opciones cortas si vas con calma y rutas más largas si te apetece ganar altura. También es un buen lugar para fotografía: nieblas de mañana, luces bajas al atardecer y cambios de estación muy marcados.
En mesa, manda la cocina de sierra: legumbres, guisos y carnes de la zona, además de embutidos y quesos.
Si solo tienes 2 horas
- Vuelta tranquila por el casco y alrededor de la iglesia (sin mapa, dejándote llevar por las calles).
- Sal un tramo por alguno de los caminos que parten del pueblo para tomar perspectiva del valle y volver antes de que se enfríe la tarde.
Errores típicos
- Quedarte solo en el centro: lo mejor está a cinco minutos, en cuanto pisas un camino.
- Ir sin una capa extra: aquí el tiempo cambia rápido, incluso en días que empiezan templados.
Información práctica
Está a unos 45 km de Logroño. Se llega por la N-111 en dirección Soria y, después, por carretera local. Calzado de caminar y algo de abrigo suelen venir bien en cualquier época.