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sobre Pinillos
Pequeña aldea del Camero Nuevo; ofrece vistas al valle del Iregua y tranquilidad total.
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En la Sierra de Cameros, por encima de los 1.000 metros, Pinillos es de esos pueblos mínimos donde manda el silencio y el ritmo de la montaña. Con muy pocos vecinos, se recorre en un rato: casas de piedra y madera, tejados de teja, alguna balconada y ese aire camerano que se nota más en los detalles que en los grandes monumentos.
Qué ver en Pinillos
Aquí lo más agradecido es el conjunto: el caserío y cómo se encaja en la ladera. Pasea sin prisa y fíjate en la construcción tradicional, hecha para el frío y la vida ganadera.
La iglesia parroquial, sencilla y rural, marca el centro. El resto está fuera: bosque y laderas, con cambios claros según la estación. Entre robles y hayas asoman fuentes y arroyos que ponen sonido al paseo, sobre todo tras lluvias o deshielos.
Qué hacer
Pinillos se entiende caminando. Desde el pueblo salen pistas y senderos para explorar valles y ganar altura, con opciones más o menos exigentes según tu forma física y el tiempo disponible.
A primera hora o al atardecer, mejor moverse con calma y en silencio: no es raro ver rastros o cruzarse con fauna del monte (corzos, jabalíes y aves forestales) en claros y bordes de bosque.
En invierno, si cuaja la nieve, el pueblo cambia: menos movimiento, más recogimiento y paseos cortos cerca del casco.
Si solo tienes 2 horas
- Vuelta completa por el casco: mira aleros, muros, balcones y cómo se orientan las casas.
- Acércate a la iglesia y busca un punto alto del pueblo para abrir vista al valle.
- Sal un tramo por una pista de las afueras hasta escuchar el agua de algún arroyo; da media vuelta sin meterte lejos si no conoces la zona.
Errores típicos
- Confiarse con el tiempo: aquí refresca rápido, incluso en verano.
- Meterse por pistas sin saber: si el firme está húmedo o con nieve, puede complicarse.
- Ir con prisa o con demasiado ruido: es un pueblo pequeño y se nota.