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sobre Pradillo
Pueblo cuidado del Camero Nuevo con oficina de turismo; destaca por sus hórreos y puente medieval.
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En lo más hondo de Cameros, a 880 metros de altitud, Pradillo es un pueblo pequeño y sereno. Con 65 vecinos, conserva ese aire de montaña donde mandan la piedra, la teja y los ritmos lentos. El sonido lo ponen los arroyos y, de cuando en cuando, las campanas.
No busques una lista larga de monumentos: aquí se viene a pasear sin prisa, a mirar la arquitectura popular y a salir al monte por caminos de siempre. El caserío se recoge en una vaguada, bajo las estribaciones de la Sierra de Cebollera, con bosques y praderas alrededor.
Qué ver
La iglesia parroquial de San Martín de Tours marca el centro del pueblo. Es un templo de origen medieval, con reformas posteriores; conserva rasgos románicos y guarda un retablo barroco.
Merece la pena fijarse en las casas cameranas: muros de piedra, balconadas de madera y aleros generosos. Algunas conservan patios empedrados y bodegas excavadas, recuerdo de una vida más autosuficiente.
A la salida del casco urbano empieza el paisaje: hayedos, robledales y prados. En las inmediaciones se citan vestigios megalíticos (dólmenes) asociados a estas sierras.
Qué hacer
Hay rutas a pie desde el propio pueblo. El camino hacia el hayedo funciona muy bien cuando el bosque cambia de color. Si te apetece ganar altura, desde las lomas cercanas se abren vistas sobre el valle del Iregua cuando el día está limpio.
En la mesa manda lo de Cameros: patatas a la riojana, cordero asado y migas pastoriles, con huerta de temporada cuando toca. En el monte, con suerte, se ven corzos y se escucha al pito negro en zonas de bosque maduro.
Fiestas y tradiciones
Las fiestas patronales de San Martín de Tours se celebran a mediados de noviembre. En agosto se festeja la Virgen, cuando el pueblo suele recuperar ambiente con el regreso de quienes viven fuera.
Si solo tienes 2 horas
Pasea por el casco, acércate a la iglesia y dedica un rato a callejear mirando balconadas y aleros. Para rematar, sal un tramo por alguna pista o sendero cercano y vuelve antes de que caiga la tarde.
Errores típicos
Subir sin haber comprado nada: no hay servicios comerciales, así que aprovisiónate en Villoslada. En invierno, confiarse con la carretera y la ropa: aquí refresca y puede haber nieve.
Información práctica
Desde Logroño se toma la N-111 hacia Soria y se enlaza por Islallana con la LR-250 hacia Villoslada de Cameros; desde allí, una carretera local asfaltada sube en unos 15 minutos. Lleva calzado con suela y una capa de abrigo incluso en meses cálidos.