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sobre Torre en Cameros
Una de las aldeas más altas y menos pobladas; pura esencia serrana y soledad.
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En lo alto de la Sierra de Cameros, a 1.155 metros, se asoma Torre en Cameros: unas pocas casas agarradas a la ladera y poco más. Con apenas diez habitantes, aquí el silencio no es vacío: es parte del paisaje. Piedra, madera y teja árabe; praderas alrededor; y manchas de hayedo y robledal que cambian de humor con la estación.
Qué ver
La referencia es la iglesia parroquial de San Andrés, con su campanario de piedra visible desde fuera del casco. Lo demás se entiende mejor paseando: arquitectura serrana de muros gruesos, balcones de madera, galerías orientadas al sol y detalles pensados para inviernos largos.
Al salir unos metros del núcleo, se abren vistas sobre los valles cameranos. A primera y última hora la luz suele acompañar, también para fotografía.
Qué hacer
El entorno pide botas. Desde las inmediaciones salen pistas y caminos de montaña para explorar; conviene llevar mapa o GPS, porque no es una zona “de postal” en señalización. En otoño, el bosque invita a la micología, con prudencia y respetando la normativa.
Para comer, lo normal es acercarse a pueblos cercanos: cocina de sierra, guisos y carnes según temporada.
Si solo tienes 2 horas
- Vuelta tranquila por el casco y alrededor de la iglesia de San Andrés.
- Paseo corto por alguna pista cercana para ganar altura y asomarte a las vistas.
- Parada sin prisas para escuchar el pueblo: aquí eso también cuenta.
Mejor época
De mayo a octubre el acceso suele ser más sencillo. Otoño luce especialmente por el color del bosque. Invierno puede complicarse con nieve y hielo: mejor informarse antes de subir.
Errores típicos
- Subir en invierno sin comprobar el estado de las pistas o la previsión.
- Llegar justo de combustible o sin abrigo: refresca incluso en verano.
- Contar con servicios en el pueblo: conviene ir preparado.