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sobre Villoslada de Cameros
Corazón del Parque Natural Sierra de Cebollera; pueblo empedrado con gran tradición trashumante.
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En la Sierra de Cebollera, entre hayedos y robledales que cambian de cara con las estaciones, aparece Villoslada de Cameros. Son 312 vecinos a 1.072 metros: noches frescas incluso en verano, silencio de valle y ese ritmo de sierra que obliga a bajar una marcha. Desde aquí se entiende rápido por qué el pueblo se considera puerta de entrada al Parque Natural Sierra de Cebollera.
Un paseo por el casco viejo deja ver la arquitectura camerana —piedra, madera y tejado de teja árabe— y, en cuanto te acercas, se oye el río Iregua marcando el fondo.
Qué ver
- Iglesia parroquial de San Pedro: sobria, de piedra, con poso medieval.
- Centro de Interpretación de la Naturaleza: buen punto de partida para situarte antes de salir al monte.
- Ribera del Iregua: tramo agradable para caminar sin complicaciones y buscar sombra cuando aprieta el sol.
Qué hacer
Aquí manda el senderismo. Hay rutas que salen del pueblo hacia el bosque y hacia zonas más altas; la subida al Pico Cebollera (2.168 m) es ya terreno de montaña y pide costumbre, mapa y cabeza. En invierno, si hay nieve y las condiciones acompañan, se ve gente con raquetas o esquí de travesía.
En la mesa, lo propio de Cameros: caza, setas cuando toca, truchas y cocina de producto.
Si solo tienes 2 horas
Vuelta tranquila por el casco histórico, parada breve en el Centro de Interpretación y paseo junto al Iregua para asomarte al paisaje del parque sin meterte en una ruta larga.
Mejor época
Otoño por el hayedo y los cambios de color. Primavera y verano para caminar con días largos (ojo: por la noche refresca). En invierno, el ambiente se pone serio: carretera de montaña, frío y nieve puntual; mejor ir con margen y sin apurar horas.