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sobre Igea
Destacado por su patrimonio paleontológico; alberga el Centro de Interpretación de Icnitas y un palacio renacentista.
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Igea se visita rápido si vienes a ver huellas de dinosaurio. El pueblo en sí es pequeño y bastante tranquilo. Lo práctico: aparca sin complicarte en las calles de la parte alta y muévete luego andando o en coche entre los yacimientos. En verano el sol pega fuerte y hay poca sombra. Trae agua y gorra.
Está en la comarca de Cervera, en el sureste de La Rioja. Mucha gente llega, ve dos o tres puntos con icnitas y se va en unas horas. Si te interesa el tema, puedes alargar la visita con calma por los senderos de alrededor.
Cómo afrontar la visita
Primero pasa por el centro de interpretación. Te pone en contexto y luego entiendes mejor lo que estás mirando en la roca. Si no, verás huellas pero poco más.
Las distancias no son enormes, pero se acumulan. Algunos tramos van por pista o sendero y el terreno resbala cuando ha llovido. Calzado decente y agua, sobre todo en meses calurosos.
Qué ver en Igea
El Centro de Interpretación Paleontológica explica cómo se formaron las huellas y qué tipos aparecen en la zona. Si vas con niños ayuda bastante, pero también sirve para cualquiera que no esté metido en geología.
Desde allí se suele empezar la Ruta de las Icnitas, un recorrido señalizado que conecta varios yacimientos cercanos al pueblo. No hace falta hacerlo entero para entender de qué va el lugar.
El punto más conocido es La Virgen del Campo. Está muy cerca del casco urbano. Hay varias huellas visibles en la roca y pasarelas para recorrer la zona sin pisarlas. Se ve en poco tiempo.
La iglesia de San Martín de Tours está en el centro del pueblo. Por fuera es lo que esperas en una iglesia parroquial de la zona. El interior a menudo permanece cerrado, así que no cuentes con entrar.
En la ladera también quedan bodegas excavadas en tierra y roca. Muchas están cerradas o en desuso, pero se reconocen bien desde fuera. Forman parte del paisaje tradicional del pueblo.
Paseos por los alrededores
Si te gusta caminar, hay pistas que suben hacia los cerros cercanos. Desde arriba se ve bien el valle del Alhama: campos de cultivo, monte bajo y pueblos pequeños dispersos.
No es alta montaña ni nada parecido. Son paseos sencillos, pero abiertos y con pocas sombras. En días despejados las vistas compensan el esfuerzo.
También se puede recorrer parte del entorno en bicicleta si llevas ruedas de montaña. Las pistas no siempre están en buen estado.
Mejor momento del día y del año
Primavera y otoño funcionan mejor. Temperaturas más suaves y se camina sin agobio.
En verano conviene venir pronto por la mañana o al final de la tarde. A mediodía el calor aprieta y el terreno refleja bastante el sol.
En invierno depende mucho del viento. Si sopla fuerte, la visita se acorta rápido.
Errores comunes
Llegar pensando que todo está dentro del pueblo. No es así. Las huellas están repartidas por los alrededores.
Otro error típico: venir sin agua o con zapatillas muy lisas. La roca puede resbalar si está húmeda.
Y uno más: intentar verlo todo deprisa. Si te interesa mínimamente el tema, tómate un rato para leer los paneles y mirar bien las superficies de roca. Muchas huellas pasan desapercibidas al principio.
Datos prácticos
Igea está a algo más de una hora en coche desde Logroño, en el extremo oriental de La Rioja. La carretera pasa antes por Cervera del Río Alhama.
No hay demasiado transporte público hasta el pueblo, así que lo normal es llegar en coche. Para moverte entre los distintos yacimientos también resulta más cómodo.
Consejo simple: empieza por el centro de interpretación, elige dos o tres puntos de icnitas cercanos y recórrelos sin prisa. Con eso ya te haces una idea clara de lo que hace distinto a Igea.