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sobre Mansilla de la Sierra
Pueblo nuevo construido tras inundar el antiguo el embalse; entorno espectacular de agua y montaña.
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En Mansilla de la Sierra lo primero es el coche. El núcleo es pequeño y las calles son estrechas. Lo normal es dejarlo en la parte alta o en algún hueco a la entrada y moverse andando. La mayoría llega desde Logroño por Nájera y la LR‑113 hacia Anguiano. El último tramo tiene bastantes curvas. Con lluvia, nieve o barro conviene ir con calma.
El pueblo se recorre rápido. En diez o quince minutos has pasado por casi todo el casco. Hay calles de piedra, tejados rojizos y balcones de madera. Nada raro si conoces otros pueblos de la sierra riojana. Aun así se entiende bien cómo era la vida aquí cuando la zona tenía más población.
Quedan algunos lavaderos y pilas públicas. No llaman mucho la atención, pero ayudan a imaginar el día a día de antes. También hay varias fuentes repartidas por el casco.
La iglesia es sencilla, con una espadaña que se ve desde casi cualquier punto. A veces está abierta y otras no. No suele haber horarios claros, así que depende del día. Si entras, la visita es rápida.
El embalse y las vistas del valle
Cerca del pueblo hay varios puntos desde los que se ve el embalse de Mansilla y el valle del Najerilla. No son miradores preparados como tal. Son más bien bordes del camino o pequeñas elevaciones junto al casco. En días despejados se reconocen cumbres de la Sierra de la Demanda al fondo.
El embalse marca bastante el paisaje actual. Parte del antiguo pueblo quedó bajo el agua cuando se construyó la presa. Es un tema que suele salir cuando hablas con gente de la zona.
Caminar por los alrededores
Muchos caminos salen directamente del pueblo. Algunos entran en bosques de hayas y robles. Otros bajan hacia pinares cerca del agua. También quedan trazas de antiguos caminos usados para trabajos de la zona, incluidas viejas explotaciones mineras en las laderas.
En verano se agradece la sombra de los bosques. En otoño el monte cambia bastante de color. En invierno la cosa se complica más; si ha nevado, algunos accesos se vuelven lentos.
La zona tiene pocos servicios. Si vas a caminar varias horas, lleva agua y algo de comida. Y cuidado cerca del embalse: hay tramos con propiedades privadas y otros donde el terreno cae rápido hacia el agua.
Cuándo ir
Primavera y otoño suelen ser los momentos más tranquilos. En verano sube más gente a la sierra y el calor aprieta a mediodía, aunque por la noche refresca bastante. En invierno el paisaje puede estar cubierto de nieve, pero el acceso depende mucho del tiempo de esos días.
Consejo final
Mansilla de la Sierra se ve rápido. Ven si estás recorriendo el valle del Najerilla o si piensas caminar por la zona. Para una parada corta vale. Si buscas monumentos o un casco histórico grande, aquí no los vas a encontrar. Aquí manda más el entorno que el propio pueblo.