Artículo completo
sobre Canillas de Río Tuerto
Pequeña localidad agrícola en el valle del Tuerto; destaca por su tranquilidad y casas solariegas.
Ocultar artículo Leer artículo completo
Canillas de Río Tuerto es uno de esos pueblos riojanos mínimos —apenas 40 vecinos— donde manda el silencio y el campo empieza al salir de casa. A 624 metros de altitud, en la comarca de Nájera, el caserío conserva el aire de la Rioja interior: calles cortas, fachadas de piedra y adobe, y tejados de teja que se confunden con los tonos del entorno.
Qué ver en Canillas de Río Tuerto
Aquí no se viene a tachar monumentos, sino a mirar despacio. Un paseo por el núcleo basta para fijarse en la arquitectura popular y en el trazado irregular típico de los asentamientos rurales.
La iglesia parroquial, sencilla y proporcionada, es el principal punto de referencia. Sin grandes alardes, resume bien cómo eran los templos en comunidades pequeñas.
Al salir del casco urbano, el paisaje se abre en lomas suaves y campos de cultivo que cambian mucho según la estación. Se nota la transición entre zonas cerealistas y los primeros viñedos de la comarca; un mosaico agradable para caminar y hacer fotos.
Qué hacer
Lo más natural es tirar de caminos agrícolas y pistas que conectan con otros núcleos cercanos, con paseos tranquilos y sin prisa. Si te gusta la observación de aves, lleva prismáticos: en estas zonas abiertas siempre hay movimiento.
En cuanto a cocina, el entorno es de platos de temporada y recetario de toda la vida: verduras cuando toca, guisos y productos de matanza en los meses fríos.
Por ubicación, Canillas de Río Tuerto funciona bien como parada breve dentro de una ruta por la comarca, combinándola con visitas culturales en Nájera y alrededores.
Si solo tienes 2 horas
- Vuelta a pie por el pueblo, mirando casas tradicionales, portales y remates de fachadas.
- Parada en la iglesia parroquial (por fuera si está cerrada).
- Paseo corto por un camino de salida entre campos para ver el caserío con perspectiva.
Errores típicos
- Llegar pensando que habrá bares, tiendas o servicios: conviene ir con lo necesario y organizarse desde Nájera o Logroño.
- Aparcar “a la puerta” en calles estrechas: mejor dejar el coche sin estorbar accesos agrícolas y entradas de casas.
- Ir con prisas: en un pueblo tan pequeño, lo mejor es bajar el ritmo y dejar que el paseo marque el tiempo.