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sobre Ledesma de la Cogolla
Diminuta localidad en la cuenca del Najerilla; ofrece paz y contacto directo con la naturaleza.
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Si vienes a Ledesma de la Cogolla, aparca donde no estorbes. En la entrada suele haber sitio. El pueblo se recorre en diez minutos. No hay donde comprar nada, así que lleva agua contigo.
Un puñado de casas
El caserío es pequeño. Hay construcciones antiguas, algunas con piedra a la vista, y otras más recientes. Tejas, muros de adobe que van cayendo.
La iglesia de San Bartolomé está en el centro. Suele estar cerrada. Se ve desde fuera y ya está.
No hay más que ver aquí. Es un lugar para pasar, no para quedarse.
Los campos de alrededor
El paisaje es el típico de esta zona: campos de cereal, alguna viña, lomas suaves. Nada escarpado.
En primavera está verde. En agosto, seco y amarillo. En otoño las viñas dan algún color, pero no son muchas.
Si quieres andar un rato
Sal por cualquier pista agrícola. Son anchas, sin cuestas fuertes. En un cuarto de hora estás fuera del pueblo, con vistas del valle.
No busques señalización ni rutas oficiales. Son caminos de tractor que sirven para dar un paseo corto.
Mejor combinarlo
Ven si estás por la zona y te sobra media hora. Luego puedes ir a Nájera, que tiene más vida y servicios.
Consejo final
No hagas un viaje solo para esto. Es una parata rápida si vas a otro sitio. Aparca, da una vuelta y sigue tu ruta