Artículo completo
sobre Tobía
Escondido en la sierra y rodeado de hayedos; famoso por las Peñas de Tobía.
Ocultar artículo Leer artículo completo
Tobía es uno de esos pueblos mínimos de la Rioja Alta donde el plan sale solo: aire limpio, campos abiertos y silencio. A unos 763 metros de altitud y con apenas medio centenar de vecinos, se apoya entre cereal y monte bajo. Aquí no vienes a tachar monumentos, sino a bajar el ritmo, callejear y salir a andar un rato por los caminos.
Qué ver en Tobía
- Iglesia parroquial: templo sencillo, acorde con el tamaño del pueblo, con la espadaña recortando el perfil del caserío.
- Arquitectura popular: casas de mampostería, tejados de teja y algún huerto pegado a la vivienda. Con un paseo corto ya se entiende cómo se vive aquí.
- Rincones de uso diario: fuentes y otros elementos tradicionales que, en pueblos así, cuentan más que cualquier cartel.
Qué hacer
- Paseos y senderismo suave: desde el mismo núcleo salen caminos rurales y pistas forestales para caminar entre campos y manchas de roble. Según la época, aparecen arroyos y pequeñas cascadas estacionales.
- Naturaleza y fauna: con calma y a primera o última hora, es fácil ver rastros de corzo y jabalí, y escuchar bastante actividad de aves.
Mejor época
- Cuándo ir: de mayo a octubre, con días más largos y caminos agradecidos.
- Cuándo evitar: en invierno, el frío y la humedad se notan, y algunos tramos pueden estar embarrados si ha llovido.
Si solo tienes 2 horas
- Vuelta por el casco: iglesia, calles y caserío, sin prisa y fijándote en los detalles.
- Camino de salida y mirador natural: toma una pista cercana para ganar algo de altura, asomarte al valle y regresar por el mismo sitio.
Información práctica
Se llega por carretera desde Nájera, enlazando después con vías locales. Lleva calzado cómodo y una capa de abrigo incluso en meses templados: aquí el tiempo cambia rápido. Para caminar, conviene llevar agua y algo de comer; los servicios son los justos.