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sobre Tricio
Histórica Tritium Magallum romana; famosa por su cerámica y la basílica paleocristiana.
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Tricio ocupa un emplazamiento que fue relevante mucho antes de que el pueblo actual existiera. Aquí se asentó Tritium Megallum, una ciudad romana vinculada a la producción de cerámica y a las rutas que atravesaban el valle del Najerilla. El topónimo pervivió, pero la importancia se redujo con los siglos. Hoy es un núcleo de poco más de trescientas personas, rodeado por el paisaje agrícola característico de esta parte de La Rioja: viñedo, cereal y algunas huertas junto al río.
La iglesia de San Martín y su huella románica
La iglesia parroquial de San Martín es el edificio más reconocible. Su origen se remonta al siglo XII, dentro de la expansión del románico por el valle ligada a Nájera y al Camino de Santiago.
Merece atención su portada. Las arquivoltas y los capiteles conservan una decoración sobria, propia del románico riojano, donde la escultura existe pero sin grandes alardes. El interior ha cambiado con los siglos: reformas posteriores y un retablo barroco alteran la impresión, aunque la fábrica románica sigue marcando la estructura del templo.
Más que un monumento aislado, la iglesia habla del papel de Tricio en la reorganización medieval del territorio tras la época romana.
Un casco urbano compacto sobre capas de pasado
El casco urbano es pequeño y se recorre rápido. Calles cortas, construcciones de mampostería y sillería, algunas fachadas con escudos y portones amplios que delatan el uso agropecuario de las casas. No es un pueblo monumental, pero sí coherente con su entorno.
Lo significativo está bajo ese trazado: en el entorno se han documentado restos de la antigua ciudad romana, sobre todo relacionados con los alfares. No siempre son evidentes a simple vista, pero explican por qué este lugar aparece con frecuencia en estudios arqueológicos de la región.
Caminos entre viñas y parcelas de cereal
Al salir del núcleo urbano empiezan los caminos agrícolas. El relieve es suave y las vistas se abren hacia el valle, con parcelas de viñedo alternando con cereal.
Son recorridos cortos y tranquilos, utilizados principalmente por los vecinos para moverse entre fincas. Muchos caminos atraviesan propiedades privadas de uso agrícola; lo razonable es caminar sin salirse de las pistas y respetar el trabajo del campo.
Una visita breve, con contexto
Tricio no requiere mucho tiempo. En una o dos horas se puede recorrer el pueblo, ver la iglesia de San Martín y dar un paseo por los caminos cercanos para entender la relación entre el núcleo y su paisaje.
Cobra más sentido visitarlo como parte de una ruta por la zona de Nájera y el valle del Najerilla, donde varios pueblos comparten esa mezcla de pasado romano, herencia medieval y vida rural todavía muy presente.
Lo práctico
Desde Logroño se llega en coche en poco más de media hora por la carretera que sigue el valle hacia Nájera. El pueblo es pequeño y se recorre a pie sin dificultad; basta con dejar el coche en alguna calle ancha a la entrada.
Si se camina por los alrededores en verano, conviene recordar que hay poca sombra fuera del pueblo y el sol aprieta en las horas centrales. Tricio se disfruta más con una visita tranquila y breve que intentando convertirlo en una parada larga.