Artículo completo
sobre Villar de Torre
Pueblo situado en la cabecera del río Tuerto; punto de partida hacia la sierra.
Ocultar artículo Leer artículo completo
Villar de Torre es uno de esos pueblos pequeños de la comarca de Nájera donde manda el paisaje: campos de cereal, cielo abierto y calles tranquilas. Con unos 162 habitantes y a 766 metros de altitud, aquí el ritmo es rural y sin prisa. No se viene a coleccionar monumentos, sino a pasear, mirar y escuchar ese silencio que queda entre casas de piedra y arquitectura riojana de toda la vida.
Qué ver en Villar de Torre
La iglesia parroquial es el punto más reconocible del pueblo y, como pasa en muchas localidades de La Rioja, concentra buena parte de la memoria local. El casco urbano se recorre en poco tiempo: calles estrechas, alguna fachada con detalles antiguos y elementos prácticos del día a día que todavía asoman (fuentes, lavaderos o construcciones similares, si das con ellas).
En cuanto sales a las afueras, los caminos agrícolas te llevan a lomas suaves y puntos algo más altos desde los que se entiende bien la comarca: una llanura trabajada que cambia con las estaciones y con la luz.
Qué hacer
Lo más agradecido es caminar sin demasiadas pretensiones: seguir pistas entre campos, enlazar caminos hacia pueblos cercanos y parar donde apetezca. Si te interesa la fauna de estos paisajes abiertos, madrugar suele dar más juego. Y por la noche, con poca luz artificial, el cielo puede estar muy limpio para mirar estrellas.
En la mesa, lo habitual por la zona va en la línea de cocina riojana de pueblo: guisos, producto de temporada y platos sencillos, sin florituras.
Mejor época
Primavera y otoño suelen ser los momentos más cómodos para caminar, con temperaturas suaves y el campo cambiando de color. En verano conviene evitar las horas centrales si vas a moverte por caminos sin sombra. En invierno, cuenta con frío y días cortos.
Si solo tienes 2 horas
- Paseo tranquilo por el casco urbano: iglesia, calles más antiguas y rincones que se descubren sin prisa.
- Salida breve por un camino rural cercano para ganar algo de altura y hacerte una idea del paisaje cerealista que rodea el pueblo.
Errores típicos
- Ir al mediodía en verano y ponerse a caminar sin agua ni gorra: aquí la sombra escasea.
- Quedarse solo en el centro: lo mejor suele estar a cinco minutos por una pista, cuando el pueblo se abre al campo.