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sobre Villarejo
Pequeña aldea agrícola y ganadera; destaca por su tranquilidad y entorno rural.
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En las colinas suaves de la comarca de Nájera, a 834 metros de altitud, se encuentra Villarejo, una aldea riojana de apenas 29 habitantes. Aquí manda el silencio: calles cortas, casas de piedra y adobe, y un paisaje que alterna cereal, viña y monte bajo. Es un lugar para venir con tiempo y con respeto, sin prisas.
Qué ver en Villarejo
El pueblo se entiende rápido: unas cuantas calles y la iglesia parroquial como referencia. Es un templo de piedra, sencillo, en la línea de la arquitectura tradicional de la zona. En el paseo aparecen casas recias y, sobre todo, la trastienda del campo: corrales, pajares y alguna bodega excavada, pensadas para trabajar y guardar.
A las afueras, los caminos agrícolas suben a lomas cercanas desde las que se abre el valle. Cuando cae la tarde la luz cambia deprisa y los campos se dibujan con líneas limpias; si te gusta la fotografía, conviene llevarlo en mente.
Qué hacer
Los caminos rurales que salen del casco invitan a caminar o a pedalear entre cultivos. También se presta a la observación de aves: en poca distancia pasas de viña a monte bajo y a pequeños rincones con arbolado.
En lo gastronómico, lo habitual en la comarca: huerta cuando toca, carnes de cordero y cerdo y vino de la zona. Si te interesa la vendimia, pregunta antes por los alrededores: en un núcleo tan pequeño no siempre hay actividad de cara a quien llega de fuera.
Si solo tienes 2 horas
- Paseo a pie por el casco, sin mapa, fijándote en la arquitectura popular y las construcciones auxiliares.
- Subida corta por un camino cercano hasta algún alto para asomarte al valle (mejor con buena luz).
- Vuelta tranquila, sin buscar “planes”: aquí vienes a parar.
Errores típicos
- Llegar pensando que habrá bares o servicios: trae agua y algo de comer si vas justo.
- Aparcar tapando accesos a corrales o pasos estrechos; deja el coche sin estorbar.
- Ir con prisas o hablando alto: en pueblos así se nota enseguida.