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sobre Uruñuela
Municipio vinícola en el valle del Najerilla; sede de importantes bodegas y cooperativas.
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Uruñuela se asienta en un tramo del valle donde la vid ocupa casi todo el horizonte. El paisaje aquí se define por el viñedo: parcelas ordenadas, caminos agrícolas y pequeñas elevaciones que miran hacia el Ebro. Con algo más de mil habitantes, el municipio mantiene un ritmo ligado al calendario del campo y, en particular, al trabajo de la viña.
Un núcleo articulado por su iglesia
El pueblo se organiza en torno a la iglesia de Santa María, un templo de origen medieval con reformas posteriores. El edificio actual muestra esas capas: muros de arenisca, algunos elementos que recuerdan al románico y añadidos de distintas épocas, algo habitual en las iglesias rurales de la zona.
La iglesia funciona como referencia. Las calles parten de su entorno y se adaptan al relieve, con tramos estrechos y casas que conservan portones de madera y escudos en las fachadas. Muchas de estas viviendas se levantaron entre los siglos XVII y XVIII, cuando el vino ya sostenía la economía local.
Bodegas bajo tierra
En varios puntos del casco aparecen puertas bajas que conducen a bodegas subterráneas. Son cuevas excavadas en la tierra, utilizadas tradicionalmente para mantener una temperatura estable. Este sistema era común en muchos pueblos riojanos dedicados al vino.
En Uruñuela algunas siguen en uso. No están pensadas como reclamo turístico, sino como parte de la vida cotidiana. Muchas son privadas; si una puerta está cerrada, suele tratarse de una bodega familiar.
El viñedo como paisaje
Desde la parte más alta del casco urbano se aprecia el entorno agrícola que rodea Uruñuela. Las laderas cercanas están cubiertas de viñas y, con buena visibilidad, se distinguen las sierras que cierran el valle.
Basta salir andando por cualquiera de los caminos que parten del pueblo para entender cómo funciona el territorio. En pocos minutos aparecen las parcelas de viñedo, los caminos de servicio y las casetas agrícolas dispersas.
Primavera y otoño marcan los cambios más evidentes. En primavera llegan los primeros brotes; en otoño, la vendimia y el cambio de color de las hojas. Son escenas ligadas al ciclo agrícola de la zona.
El trabajo del vino
En el entorno de Uruñuela hay bodegas familiares que en ocasiones organizan visitas o catas. No todas tienen horarios regulares y muchas funcionan principalmente como espacios de trabajo, por lo que conviene consultar antes.
Cuando se abren al público, la visita suele centrarse en el proceso: cómo se cultiva la uva, cómo se transforma en vino y qué diferencias hay entre variedades y métodos de elaboración.
Cómo moverse por el pueblo
Uruñuela se recorre en menos de una hora. El interés está más en observar el conjunto —la relación entre el pueblo, las bodegas y los viñedos— que en acumular paradas concretas.
En verano el calor es intenso a mediodía, así que resulta más cómodo caminar a primera hora o al final de la tarde. Si se pasea por las zonas de bodegas o por caminos agrícolas, conviene mantener la misma discreción que tendría cualquier vecino: muchas instalaciones siguen en uso.
La visita puede encajar dentro de un recorrido más amplio por la zona, junto a localidades cercanas como Nájera, Cenicero o San Asensio, donde el vino y el paisaje agrícola marcan el carácter del territorio.